Mingo Revulgo en el siglo XXI: Crónica de un rebaño que se cree pastor
¿Os acordáis de aquel poema anónimo del siglo XV, las Coplas de Mingo Revulgo? Aquello iba de un pastor (el pueblo) quejándose de que el Rey Enrique IV era un inútil de cuidado. Cinco siglos después, la cosa ha cambiado poco: el rebaño sigue desgreñado, pero ahora, en lugar de un solo pastor ausente, tenemos un patio de colegio lleno de niños grandes jugando a ver quién rompe antes el juguete. Si Gil Arribato viera hoy a Mingo Revulgo, no le preguntaría por su "jubón bermejo", sino por qué lleva puesta la camiseta de propaganda electoral de hace cuatro años mientras le suben el alquiler. El drama del rebaño: Entre la nostalgia y la pataleta... Mingo, hijo, ¿qué te ha pasado? Tienes la "color marrida" y vas dando tumbos de valle en collado. Y es normal. Porque Mingo no solo está perdido, es que tiene a unos pastores que, en lugar de cuidar las ovejas, están demasiado ocupados tuiteando desde el escaño o dándose cabezazos contra la pared porque el vecino...