¡Premio Nobel de Ilusionismo para la Derecha Española! 🎩✨

Hay que reconocerlo, queridos lectores. A veces nos ponemos muy intensos criticando a la clase política, pero hay que saber rendirse ante la evidencia: la derecha española ha logrado lo que ni el mismísimo David Copperfield habría conseguido en sus mejores años de gloria.

Han ideado un truco de magia mental tan colosal que ya debería estar en los libros de texto de la Sorbona. El prodigio consiste en convencer a Paco, un currante que se levanta a las seis de la mañana y sobrevive con un sueldo de 1.200 euros al mes, de que su auténtica y mortal amenaza existencial es Mohamed, un migrante que malvive intentando cobrar una ayuda de 400 euros.

¡Una obra maestra de la ingeniería social! Paco, que no puede encender la calefacción sin sufrir un microinfarto al mirar la factura de la luz, está convencido de que el colapso del estado del bienestar se debe íntegramente a esos 400 euros. 

No a la inflación, ni a los márgenes obscenos de las eléctricas, ni a los alquileres que cuestan dos riñones y medio. No, no. 

El problema es el vecino. Fascinante.

Pero espera, porque aquí viene el giro de guion digno de Christopher Nolan.
Mientras Paco y Mohamed están en el descansillo de la escalera discutiendo con navaja en mano (metafóricamente hablando, claro) sobre quién gasta más recursos públicos, aparece en escena Don Filiberto. 

Don Filiberto tiene veinte millones de euros bien calentitos en una cuenta en Suiza, tres pisos turísticos en el centro y un chófer que le recoge hasta para ir a comprar el pan.

Y Don Filiberto, con esa condescendencia tan entrañable que solo da la extrema riqueza, se sitúa en medio de los dos, les pasa un brazo por los hombros y les explica con paciencia paternalista:
"Muchachos, tranquilos. El verdadero problema aquí es que a mí me cobran muchos impuestos".

Y lo más acojonante... ¡es que Paco asiente! Paco, a quien Hacienda le cruje el IRPF hasta el último céntimo, se pone firme y piensa: "Hombre, claro. 

¡Qué injusticia con Don Filiberto! Si le bajamos los impuestos a él, seguro que a mí me llueve algo de riqueza".

Es el equivalente socioeconómico a creer que si le quitas la comida al gato de la vecina, a ti te van a invitar a un chuletón de Ávila en el Celler de Can Roca.

En fin, aplaudamos con las orejas. Hemos pasado de la lucha de clases a la lucha de clases medias-bajas contra los más vulnerables, patrocinada por los milmillonarios que se ríen desde sus palcos privados mientras brindan con champagne francés.

Si es que nos merecemos la extinción como especie.
¿Y vosotros, qué opináis? 

¿Sois más de echarle la culpa al migrante de los 400 euros o ya estáis haciendo colecta para que Don Filiberto no tenga que pagar el impuesto de patrimonio? 

Os leo en los comentarios (si es que os queda saldo en el móvil).

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