La epifanía de la soledad: Porque, sí, a veces necesitas esconderte de todo el mundo
¿Sabes ese momento del día en el que, después de lidiar con correos electrónicos que podrían haber sido un suspiro, reuniones que parecen durar eones y el constante bombardeo de notificaciones, sientes que tu cerebro está a punto de hacer un reboot forzado?
Pues resulta que no eres un mártir del sistema. Simplemente eres humano.
El siempre optimista (y muy paciente) Dr. Mario Alonso Puig nos suelta la perla: "Encuentra unos minutos al día para estar a solas y en quietud; es una de las mejores formas de mantenerte sano y equilibrado."
Qué concepto tan revolucionario, ¿verdad? Parar. Quieto. Sin hablar. Sin mirar una pantalla.
El arte de no hacer absolutamente nada (y no morir en el intento)...
Vivimos en una cultura donde "estar ocupado" es nuestro mayor trofeo de guerra. Si no estás agotado, parece que no estás viviendo. Pero aquí llega el Dr. Puig a decirnos, básicamente, que si no te apartas un ratito para mirar a la pared o respirar sin que nadie te pida nada, te vas a convertir en una versión muy poco agradable de ti mismo.
Es decir, que ese equilibrio mental que buscas no lo vas a encontrar en el fondo de una bolsa de patatas ni haciendo scroll infinito en redes sociales viendo cómo otros viven vidas supuestamente equilibradas.
¿Cómo aplicar esto sin parecer un ermitaño?...
Sé lo que estás pensando: "¡Pero si apenas tengo tiempo de ir al baño sin que me llamen!". Entendido. Pero vamos a darle una vuelta a la idea:
Cinco minutos en el coche antes de entrar a casa: Quédate ahí, en silencio, mirando al vacío. Los vecinos pensarán que estás escondiendo un cadáver o simplemente perdiendo la cabeza, pero tú estarás alcanzando la iluminación (o al menos, bajando los niveles de cortisol).
La técnica del "cerrar la puerta": ¿Trabajas desde casa? Cierra la puerta. Si alguien intenta entrar, ignóralo con la elegancia de una estatua griega. No estás desaparecido, estás "optimizando tu salud mental".
El baño como santuario: Ese espacio sagrado donde la humanidad no llega. Aprovecha esos minutos de encierro voluntario para practicar la quietud. Es el spa gratuito más efectivo del mundo.
El veredicto...
Al final, estar a solas con tus propios pensamientos es un deporte de riesgo, lo sé. A veces, cuando apagas el ruido exterior, el ruido interior sube el volumen y te das cuenta de que igual deberías haber contestado aquel mensaje o que te olvidaste de sacar la carne del congelador.
Pero, a pesar de que el silencio incomoda, es donde ocurre la magia. Es ese pequeño "reset" que evita que explotes en medio de una reunión de Zoom o que empieces a gritarle a la cafetera.
Así que, hazle caso al doctor.
Tómate esos minutos. Nadie morirá porque desaparezcas un rato, y tú, probablemente, agradezcas no tener que fingir que todo va sobre ruedas durante un breve periodo de tiempo.
Y tú, ¿eres capaz de estar cinco minutos en silencio sin entrar en pánico o ya has empezado a tararear para llenar el vacío existencial?
Comentarios
Publicar un comentario