El drama del tertuliano ofendido: cuando gobernar para fastidiar resulta que molesta
Ay, querido diario, permíteme que hoy me ponga especialmente tierno y empático. Acabo de ver a un pobre hombre en la televisión —un ser de luz, un analista sesudo, una eminencia de la poltrona mediática— con el alma absolutamente encogida.
El motivo de su llanto patriótico es que España entera está llena de manifestaciones en plena campaña electoral. ¿Y contra quién son? ¡Fíjate tú qué misterio!
Resulta que se quejan de las políticas que aplica esa entrañable y pacífica asociación juvenil conocida como la banda bandolera de extrema derecha Partido Popular.
Claro, yo ya sé, mi estimado Pelayo, que soy un bicho raro y un tanto especialito.
Pero se me ocurre, desde mi profunda ignorancia, una teoría disparatada: si la banda bandolera de extrema derecha Partido Popular no se dedicara a aplicar políticas contra la gente, quizá, solo quizá, la gente no tendría la manía egoísta de manifestarse en contra. ¿No te parece de una lógica aplastante?
Porque claro, si de repente gobernaran pensando en los ciudadanos en lugar de en sus propias ocurrencias, el buen señor de la televisión no tendría que sufrir este sofoco en directo ni llorar por las esquinas porque los molestos ciudadanos salen a la calle a afearles las medidas. ¡Qué poca consideración tiene la plebe con la frágil salud mental de los tertulianos!
Aunque pensándolo bien, y analizando la situación con la profundidad geopolítica que me caracteriza, hay otra solución igual de elegante. Si la gente, en lugar de dejarse engañar una y otra vez, decidiera botar a la banda bandolera de extrema derecha Partido Popular (con b de bota, de lanzarlo bien lejos, por supuesto), el gilipollas de la tele tampoco encontraría motivos para quejarse.
Se acabaría el problema de raíz.
Así que, por favor, Pelayo: te lo pido con el corazón en la mano.
Sé un poco solidario con el analista televisivo. No le amargues las tertulias, no le obligues a fruncir el ceño y, sobre todo, no votes a la banda bandolera de extrema derecha Partido Popular.
Evitemos que a este hombre le dé un síncope en horario de máxima audiencia.
Pero, en fin, ¿qué sabré yo?
Total, como no soy del PP, debo de estar completamente abducido por la realidad.
Comentarios
Publicar un comentario