Amor patrio con olor a naftalina: Cuando Ceuta se convierte en la excusa para el cosplay franquista
Menos mal que tenemos a los autoproclamados "salvadores de la patria" para recordarnos qué debemos defender y, sobre todo, a quiénes debemos rendir pleitesía. Porque, claro, si pensabas que los problemas de Ceuta se reducían a cuestiones tan banales como la economía, la sanidad, la educación o la convivencia entre vecinos, estabas muy equivocado.
Resulta que el verdadero patriotismo consiste en usar la ciudad autónoma como un práctico decorado de cartón piedra para meter con calzador la ración diaria de nostalgia dictatorial.
¿Qué sería de una buena cruzada sin dictadura?...
Es fascinante el ejercicio de gimnasia mental que despliegan algunos.
Te dicen que les importa Ceuta más que a nadie, que velan por cada metro cuadrado de su suelo y que darían la vida por su bandera... pero en cuanto te descuidas, te montan un mitin ideológico donde lo de menos son los ceutíes y lo de más es blanquear un régimen que se pasó cuarenta años persiguiendo libertades, amordazando voces y secuestrando la democracia en España.
La lógica es aplastante, claro que sí: ¿Qué mejor manera de garantizar el futuro próspero de una ciudad moderna en pleno siglo XXI que suspirar por una dictadura militar?
Seguro que a los ciudadanos de Ceuta les resuelven la vida los suspiros por paca la culona y los homenajes a la censura previa. O igual no.
Igual lo que quieren es poder vivir en paz, con derechos, sin que utilicen su nombre como felpudo político para que cuatro nostálgicos del blanco y negro se den autoflagelaciones de falsa épica.
El patriotismo de escaparate...
Lo más cómico —por no llorar— es ver cómo se envuelven en la bandera de Ceuta no para defenderla de verdad, sino para convertirla en un cromo coleccionable de su particular parque temático ultraderechista.
¿Preocupación real por el paro juvenil o la frontera? Cero.
¿Interés genuino por la riqueza cultural y la convivencia pacífica que define a la ciudad? Ninguno.
¿Ganas locas de sacar a pasear el busto de Franco y justificar la represión porque "antes había orden"? Bingo.
Utilizan Ceuta porque suena exótico, porque está en la frontera sur y porque les permite agitar el espantajo del peligro exterior mientras ellos mismos se dedican a dinamitar los valores democráticos desde dentro.
Pretenden que nos creamos que su amor por la ciudad es incondicional, cuando en realidad solo es una coartada barata para blanquear el fascismo de toda la vida.
Menos naftalina y más respeto...
Ceuta no es una excusa para hacer apología de la dictadura.
Ni su bandera, ni su historia, ni sus ciudadanos deberían ser rehenes de quienes confunden el fervor patrio con una sesión continua de NO-DO.
Defender Ceuta significa otra cosa muy distinta: cuidar a su gente, blindar sus derechos, apostar por su futuro y proteger una convivencia real, plural y democrática. Todo lo demás es, sencillamente, humo.
Y del que huele a rancio, a armario cerrado y a vergüenza ajena.
¿Opiniones? ¿Sugerencias?
Dejadlas en los comentarios, siempre y cuando no vengan con el brazo en alto, que el cupo de cuñadismo histórico por hoy ya lo tenemos cubierto.
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