El día de la marmota de la Izquierda: Sálvame Deluxe pero con carnet del PCE y Excel de la Complutense


Menudo nivel, maribel. Una vez más, nos levantamos con la maravillosa y estimulante noticia de que la izquierda a la izquierda del PSOE —esa que parece sacada de un cruce entre una asamblea de facultad de Psicología en 2011 y un cónclave de cardenales en el Vaticano— sigue erre que erre con su deporte nacional favorito: el tiro al propio pie con lanzamisiles intercontinentales.

Es verdaderamente enternecedor. Desde nuestra atalaya de socialdemócratas de bien, que miramos la realidad con esa condescendencia tan nuestra mientras nos tomamos el café de comercio justo con leche de avena, la última gran disquisición entre los devotos de Podemos y los acólitos del Frente Amplio (o como se llame esta semana la nave nodriza de la izquierda cuqui y bienqueda) es para no ver más allá de las narices... directamente no ver ni el flequillo.

Los Tres Tenores del Desastre...
Los estrategas de Ferraz y alrededores: Mirando el panorama con una sonrisa de oreja a oreja. A río revuelto, ganancia de pescadores; o mejor dicho, a bronca fraticida, mayoría absoluta de la resignación y a seguir gestionando las migajas del Ibex 35 con una sonrisa institucional.

La socialdemocracia recién horneada del Frente Amplio: Con IU en el eterno papel de sufridor sordo que le susurra al oído a Podemos con la ingenua esperanza de que, de repente, por aclamación popular y alineación de los chakras, la sangría en las encuestas se convierta en un sorpasso histórico. 

Spoiler: va a ser que no.

Podemos en su atalaya del loco Iván: Trinchados en su pureza ideológica inmaculada, destilando un odio eterno, profundo y generacional hacia Más Madrid, Sumar y cualquier ente biológico que respire y no les rinda pleitesía diaria en Twitter.

Y mientras tanto, ¿qué pasa en el mundo real? Ah, pequeña anécdota: un conglomerado enorme de votantes de izquierda que, elección tras elección, se quedan prudentemente en casa.

La Triste Realidad de los Eternos Cansados...
Esa masa inmensa de ciudadanos no vota por hastío puro y duro. No es apatía; es conciencia crítica.

Son los eternos cansados de que la política institucional se haya convertido en un concurso de tiktoks, en un debate sobre quién es más feminista, más puro o más transgresor en prime-time, mientras el programa electoral se usa para calzar una mesa coja.

Cansados de ver cómo, cuando se gobierna, se cede vergonzosamente ante los poderes fácticos a la primera de cambio, ya gobierne el PSOE con su eterna cara de póker o Sumar con su vocación de notario agradecido. 

El resumen es demoledor: o cambia radicalmente el escenario y la música, o seguiremos esperando a que algún día, por fin, ganen los nuestros....

Mientras tanto, claro, los líderes de turno siguen en las redes, en las tertulias televisivas y en las radios haciendo exactamente el juego al sistema liberal que dicen combatir, convertidos en los bufones más caros de la función.

Qué asquerosa sociedad esta en la que nos toca vivir. 

Pan, circo y un tuit indignado para merendar. 

¡Salud y república (de la procrastinación)!

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