El Sindicato de Inquilinos exige locuras como "vivir bajo un techo": ¡Pobres de nuestros fondos buitre!
¡Ay, la plebe! Resulta que los del Sindicato de Inquilinos de Madrid han publicado un manifiesto y, agarraos los machos, tienen exigencias. Sí, sí, exigencias.
Como si vivir bajo un techo fuera un derecho y no un privilegio reservado para los que se lo pueden permitir, como Dios y el libre mercado mandan.
Veamos qué barbaridades piden estos peligrosos radicales, mientras desde las cómodas poltronas de la Comunidad de Madrid o desde los despachos de cierta formación verde claman por la libertad... de especular, claro.
1. Bajada de los alquileres al 50%: ¡Atraco a mano armada!
Dicen que se dejan la mitad del sueldo en el alquiler y exigen bajarlo un 50% y vincularlo a sus ingresos. ¡Habrase visto! ¿Qué será lo próximo? ¿Poder comer tres veces al día? En el PP y en Vox lo tienen claro: si no puedes pagar el alquiler, vete a vivir a un cajero, que ahí no hay regulación de precios que valga y además fomentas la austeridad. ¡No podemos permitir que los caseros dejen de cambiar el yate cada año por culpa de estos caprichos comunistas!
2. Expropiación de fondos y vivienda vacía: ¡El fin de la civilización occidental!
Quieren que las casas de los fondos buitre pasen a ser parque público. ¡Los fondos buitre, esos nobles benefactores de la sociedad! Esas empresas que con tanto esfuerzo compran bloques enteros para echar a las familias y subir los precios. Vox ya lo advirtió: hoy te expropian un fondo buitre y mañana te obligan a compartir el cepillo de dientes. ¡Las casas vacías están muy bien así, cogiendo polvo, que da caché al barrio!
3. Fuera pisos turísticos: ¡Odio al guiri!
Se quejan de que las ciudades son parques de atracciones para turistas. ¿Y qué quieren? ¿Que el centro de Madrid vuelva a estar lleno de... madrileños? ¡Qué horror! La libertad es poder alquilar tu piso a quince ingleses borrachos por noche, como bien defendería cualquier patriota de bien. El problema no es la especulación, hombre, es que esta gente no tiene visión de negocio.
4. Contratos indefinidos: ¡Cadenas para el propietario!
Quieren acabar con eso tan divertido de que te echen de tu casa cada 5 o 7 años con subidas abusivas. ¡Pero si las mudanzas son sanísimas para hacer limpieza de trastos! Si les damos contratos estables, acabarán creyendo que la casa es suya, y eso solo le corresponde a la SAREB o a Blackstone.
5. Desarticulación de grupos de desokupación: ¡Ataque a la iniciativa privada!
Pretenden que se persiga a esos amables señores ciclados que van a amedrentar a las familias para echarlas de sus casas. ¡Intolerable! ¿Dónde queda la libertad de empresa y la seguridad privada? ¡Estos chicos musculosos solo están haciendo el trabajo que la justicia (cuando es lenta) no hace!
6. Fin de la compra especulativa y de los desahucios: ¡El apocalipsis económico!...
En resumen: quieren que las casas sean para vivir. Una idea tan peregrina y subversiva que seguro que ya están redactando una querella en algún despacho de la calle Génova (PP) o Bambú (VOX). Si no podemos comprar casas para jugar al Monopoly y especular con ellas, ¿qué sentido tiene el capitalismo?
En fin, desde aquí mi solidaridad con los verdaderos oprimidos: los rentistas, los fondos de inversión y esos políticos que, con tanto sudor, defienden su sagrado derecho a enriquecerse a costa del sudor ajeno.
¡Viva la libertad (de mercado)!
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