El ser humano es un "ser de encuentro" (y otras fantasías para estampar en tazas de café)

Atención a todos los buscadores de la iluminación barata y lectores de citas motivacionales impresas en carteles de madera: el Dr. Mario Alonso Puig ha soltado otra joya. 

Según él, "el ser humano es un ser de encuentro".


¡Qué revelación! Supongo que hasta ahora pensábamos que éramos seres de "evitar a toda costa a nuestro vecino en el ascensor" o "seres de mirar el móvil intensamente para no tener que saludar a nadie". 

Pero no, resulta que somos seres de encuentro.

La receta mágica del bienestar...
La teoría es encantadora, de verdad. Si somos amables, empatizamos y —prepárense, que viene lo fuerte— desarrollamos la compasión, automáticamente alcanzaremos la salud, el bienestar y la felicidad. Tanto nosotros como las organizaciones.

Imagínense la escena: entra usted en una reunión de esas donde el jefe lleva tres horas gritando sobre KPIs y márgenes de beneficio. 

Usted, en lugar de planear mentalmente su huida a las montañas, decide aplicar la "compasión". 

Se acerca, le pone una mano en el hombro y le dice: "Entiendo tu dolor existencial, colega".

¿Resultado? Probablemente una baja médica por estrés o una carcajada colectiva, pero oye, según la ciencia del "encuentro", deberíamos estar todos abrazados cantando Kumbaya mientras la productividad se dispara por arte de magia.

¿El trabajo es un lugar para el amor?...
Lo que más me fascina es la parte de "fomentar la felicidad en las organizaciones". 

¿Sabían que si todos nos tratamos con compasión, la empresa dejará de ser ese lugar donde la gente cuenta los minutos para irse a casa? 

Es curioso cómo funciona esto: parece que la solución a años de malas prácticas de gestión, sueldos mediocres y sillas ergonómicas que parecen instrumentos de tortura medieval, no es cambiar el sistema, sino que tú, pobre empleado, seas un poco más "empático".

Si el mundo no es un lugar más feliz y saludable, claramente es porque a ti te falta un poco de compasión, no porque el sistema esté diseñado para triturar tu alma.

Conclusión (para los que no pillaron el sarcasmo)...
No me malinterpreten. 
Ser amable está bien. 
La empatía es una herramienta útil para no ser un psicópata. 

Pero reducir la complejidad de la existencia humana y los problemas estructurales de las organizaciones a un manual de "buenos días, corazón" es, como poco, adorablemente ingenuo.

Así que, mañana, cuando su jefe le pida el informe imposible, no se queje. 

Simplemente, siéntase un "ser de encuentro", practique la compasión y observe cómo su salud y bienestar se disparan. 

O al menos, observe cómo se dispara su nivel de cinismo, que también es una forma de salud mental.

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