El milagro de los panes, los peces y las agendas ocultas(O cómo conseguir cita médica antes del próximo cambio de siglo)

Para decirlo en buen castellano, el sistema está montado para que te rinda la paciencia. 

Tras mi tercer electromiograma —el cual deja bien claro y meridiano que lo que tengo es una neuropatía degenerativa— solicité una cita urgente con Medicina Interna. 

¿La respuesta de la administración? Mayo del año que viene. 

Como mucho, me sugirieron pedir cita con Neurología, dándome un abanico temporal que iba de enero a abril. 

Ya sabemos cómo se las gastan en los despachos de Madrid: si no te mueres esperando, te matan de puro aburrimiento.

Como diría Rosendo, hay maneras de vivir, pero esta de tenernos en ascuas no debería ser una de ellas. 

Así que decidí poner a prueba el sistema y presentar una reclamación. 

Y es aquí donde ocurre la verdadera magia administrativa:
El punto de partida: Cita para el año que viene, con suerte para la primavera.
Primera reclamación: A los dos días me llaman. ¡Sorpresa! Me la adelantan a enero. Casi cuatro meses ganados por obra y gracia de la queja formal.
Segunda reclamación: Vuelvo a insistir, y de repente, como si se abrieran los cielos, me acaban de escribir para darme cita en octubre de este mismo año.

La estrategia del desgaste...
Ya me ha pasado veinte veces. No exagero, de verdad. Tienen los huecos, tienen las fechas y tienen la agenda. Lo que pasa es que quieren destrozarlo todo para que la gente, presa de la angustia y el agobio, termine sacando la cartera y largándose a la sanidad privada. 

Es una táctica de desgaste de manual.

Mario Alonso Puig suele hablar de la importancia de mantener la calma y gestionar el estrés ante la adversidad, pero me encantaría verle gestionando una cita urgente en la pública.

Al final, el consejo que os doy es tan sencillo como triste: reclamad.

Poned quejas por todas y cada una de las citas que os den. 

Abrid esa ventanita de atención al paciente y haced ruido, porque es así de lamentable cómo funcionan las cosas en la sanidad en la comunidad de Madrid.

¿Habéis tenido que usar vosotros también la técnica de la reclamación compulsiva últimamente para lograr que os atiendan en vuestro centro de salud?

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