¿El "aquí y ahora"? No, gracias, prefiero la realidad

Últimamente, internet se ha convertido en un retiro espiritual de saldo. No puedes abrir una red social sin que te salte un gurú, una influencer en posturas imposibles o un pensador de diseño citando al Dr. Mario Alonso Puig como si fuera el nuevo oráculo de Delfos. 

La última joya que inunda mi muro es esta: “Estate plenamente presente, momento a momento, en lo que está ocurriendo aquí y ahora. Si tienes paciencia, ilusión y confianza aprenderás a ver lo que antes se mantenía oculto. Esto añadirá nuevas posibilidades a tu vida”.

Qué bonito. Qué elevado. Qué ganas de mandarlo todo a hacer puñetas.

Analicémoslo desde la trinchera, ahí donde el "aquí y ahora" suele consistir en una cola interminable en el banco, el pitido constante de un servidor que se cae o un atasco en la M-40 bajo una lluvia que parece el diluvio universal. 

Porque, claro, es muy fácil estar "plenamente presente" cuando estás meditando frente a una puesta de sol en Bali. Pero, ¿qué pasa si lo que está ocurriendo "aquí y ahora" es un informe de finiquitos que no cuadra o esa reunión eterna donde alguien intenta explicar cómo optimizar la sinergia de los procesos?

El Dr. Puig nos promete que, si tenemos "paciencia, ilusión y confianza", veremos cosas ocultas. Me pregunto qué será. 

¿Veré por fin dónde se esconden los calcetines cuando salen de la lavadora? ¿Descubriré el secreto para que los clientes lean los correos antes de preguntarme lo que ya he explicado tres veces?

La realidad es que el "aquí y ahora" suele estar bastante oculto precisamente porque es insoportable. Nuestra capacidad para vivir en el futuro —esa bendita facultad de proyectar plazos de entrega, planificar rutas en moto o imaginar cómo será la próxima victoria del Estudiantes— es lo único que nos salva de la neurosis. 

Si estuviera al 100% presente en cada microsegundo de mi vida laboral, probablemente habría terminado haciendo de mimo en la Plaza Mayor hace años.

El optimismo estoico tiene un límite. A veces, "lo que antes se mantenía oculto" no es una posibilidad infinita para tu vida, sino simplemente la constatación de que tu café se ha enfriado, que llevas tres horas sentado en la misma silla y que, efectivamente, la vida sigue siendo una partida de ajedrez donde el tablero suele estar trucado.

Así que sí, mantendré la paciencia, pero quizás la reserve para gestionar las contradicciones del día a día, no para convertirme en un monje urbano. Porque, seamos sinceros: la mayor "posibilidad nueva" para mi vida sería que el "aquí y ahora" fuera, al menos una vez, un poco menos intenso.

* Crear un borrador de post sobre estoicismo aplicado
* Escribir un análisis crítico sobre la autoayuda
* Redactar una lista de "verdades" del día a día

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