¿Cansado? ¿Agobiado? Tengo la solución definitiva (y no es una siesta)
Hoy, navegando por las profundidades de mis lecturas diarias —o lo que sea que uno encuentre por casa en días como este—, me he topado con la joya de la corona.
Resulta que tengo la solución a todos mis problemas de estrés existencial, y no, no es pedirme unas vacaciones pagadas en el Caribe ni apagar el móvil durante una semana. Según parece, lo que necesito es... ¿un yugo?
Sí, tal cual lo leéis. Se me sugiere que si estás «cansado y agobiado», lo más lógico y efectivo es ponerse un yugo. Porque, claro, ¿qué mejor forma de aligerar la carga mental de los lunes (o cualquier día que termine en vocal) que añadiéndole un poco de carga física, metáfora mediante?
Me encanta cómo el autor de esta reflexión nos dice que vivimos en un «frenesí de hacer» (o sea, básicamente, que tenemos una vida), y nos propone como alternativa encontrar reposo en un «latido de mansedumbre». Menos mal, porque estaba a punto de intentar descansar durmiendo, que es lo que hace la gente normal, pero veo que estaba muy equivocado.
En fin, si veis a alguien mañana por la calle caminando como si cargara con los problemas del mundo, no os preocupéis: seguramente solo está siguiendo el consejo y probando si su yugo es, efectivamente, «llevadero».
Yo, por mi parte, voy a seguir apostando por el café y la evasión digital.
Llámame loco.
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