¿Buscas un sentido a la vida? Pues toma dos tazas de... Nada.

Estimado lector (del futuro, del presente o de ese limbo existencial donde pierdes el tiempo leyendo blogs), qué tierno eres. 

De verdad.

Me imagino ahí, sentado ante una pantalla que probablemente ya sea una reliquia, con tu café frío y esa cara de intelectual atribulado, buscando en este post alguna epifanía que le dé sentido a tu existencia. 

Te crees especial, ¿verdad?... Crees que vas a encontrar algo aquí, entre estos párrafos, que justifique por qué te levantas cada mañana a seguir acumulando decepciones.

Pues, según el maestro Andrés Trapiello, tengo noticias para ti: no hay nada.

El "Gran Misterio" (Spoiler: es un vacío)...
Trapiello nos regala este poema que, en esencia, es un "trágame tierra" existencial. Nos describe al lector —o sea, a ti, el iluso— rebuscando entre las cenizas de un Madrid que ya era viejo cuando él lo escribía, buscando una verdad profunda, un destello de ingenio o, como mínimo, una rima que te salve la tarde.

¿Y qué obtienes? Nada.

Te crees que vas a encontrar aliento, que vas a descubrir el secreto de que el mundo muere contigo —menudo complejo de protagonista tienes, por cierto— o que vas a entender por fin el susurro de los ríos. Spoiler: los pájaros siguen cantando, los vencejos siguen volviendo y a la vida le importa tu búsqueda existencial exactamente lo mismo que a mí me importa tu opinión sobre este post.

"¿Qué buscas, pues, aquí?. ¿Algo distinto?. ¿Una forma tan sólo?. ¿Esa nueva manera de traer el ingenio, rimas, nada?"...

Tú, yo y el vacío compartido...
Lo más divertido —o lo más patético, según cómo te pille el cuerpo— es que el autor nos dice que, al final, todo se resume a eso: amor, silencio, nada. Hemos pasado siglos llamando "misterio" a lo que simplemente es el paso del tiempo, ese que yo he ido devanando aquí, escribiendo estas líneas, y que tú sigues consumiendo frente a una pantalla.

Estamos aquí, tú y yo, los dos perdidos. Buscas "un bálsamo para el alma" en un texto que solo te confirma que tu dolor es tan viejo como las veletas de Madrid. Buscas un misterio, buscas vida, buscas respuestas... y, efectivamente, no vas a encontrar absolutamente nada.

Así que, querido lector del futuro, gracias por pasarte.

 Espero que, al menos, la "nada" que buscabas haya sido de tu agrado. 

Si no es así, siempre puedes volver mañana a buscar un poco más de lo mismo.

De nada.

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