Yoga: Cómo alcanzar el Nirvana (y que todos se enteren)

Si hay algo que nos ha enseñado la literatura contemporánea es que, si un árbol cae en un bosque y nadie escribe 400 páginas sobre cómo ese árbol le recuerda a su propio divorcio, el árbol realmente nunca existió. Emmanuel Carrère, nuestro narcisista de cabecera favorito, vuelve a la carga con Yoga, y —spoiler— es absolutamente fantástico.

El arte de ser humilde (pero no mucho)...
El libro empieza con Carrère queriendo escribir un manual "alegre y sutil" sobre el yoga. Pero claro, la vida (y su psique) tenían otros planes. Lo que iba a ser una guía de estiramientos y respiración profunda acaba siendo un descenso a los infiernos de la depresión bipolar, estancias en hospitales psiquiátricos y electroshocks.
¿Es una tragedia? Bueno, sí. Pero es una tragedia escrita por alguien que tiene el superpoder de hacer que su colapso mental sea más interesante que el mejor día de tu vida.

¿Por qué deberías leerlo (aunque te dé un poco de rabia)?...
Honestidad brutal: Carrère se desnuda tanto que, a ratos, dan ganas de tirarle una manta por encima. No hay rincón de su miseria que no explore bajo el microscopio. Es como mirar un accidente de tráfico en cámara lenta: es terrible, pero no puedes dejar de mirar.
La técnica del "Carrère": Es fascinante cómo logra mezclar la meditación vipassana, el atentado de Charlie Hebdo y sus propias crisis existenciales en una misma coctelera sin que el resultado sepa a rayos. El tipo escribe tan bien que le perdonas que se crea el centro del universo.
Aptitud para el postureo: Es el libro perfecto para llevar en el metro. La portada de Anagrama grita: "Soy una persona profunda que entiende la dualidad del ser", mientras que el contenido te dice: "Todos estamos a un mal martes de terminar en una clínica".

Veredicto final...
Yoga es una obra maestra de la autoficción, ese género donde el autor nos recuerda constantemente que él es el protagonista de su vida (y de la tuya, si te descuidas). Es irritante, es pretencioso y es, desgraciadamente, sublime.
Si buscas aprender a hacer el saludo al sol, cómprate un manual de Decathlon. Pero si quieres ver a un genio tratando de no desintegrarse mientras nos explica qué es la conciencia, este es tu libro. Namasté, Emmanuel. No cambies nunca (aunque tu terapeuta opine lo contrario).

Nota: No olvides etiquetar a Carrère en redes; probablemente esté buscando su nombre ahora mismo para ver qué opinamos de él.

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