Título: ¿Empoderamiento o precariedad? La trampa de las "nuevas tendencias" juveniles
¡Hola a todos! Hoy me he levantado con el último monólogo de Henar Álvarez en Al cielo con ella (sí, la "Flautista de Hamelín" ha vuelto al ataque) y no he podido evitar venir aquí a soltar un poco de bilis —de la buena— sobre lo que está pasando con los más jóvenes.
Henar ha puesto el dedo en la llaga sobre un tema que nos venden como "libertad" pero que huele a rancio: la nueva aspiración de muchas jóvenes de ser ricas a costa de su imagen en internet (o encontrando a un sugar daddy).
1. El mito del dinero fácil (y los "padres suscriptores")...
Henar soltó una de esas verdades que duelen: el 90% de las creadoras de contenido sexual en plataformas como OnlyFans no llegan ni a los 200 euros al mes. ¿De verdad nos están vendiendo que eso es empoderamiento? Como dice ella, es un riesgo muy alto para tan poca recompensa. ¡Que igual acabas descubriendo que tu padre tiene una suscripción y resulta que te está dando la paga por ahí! El drama está servido.
2. ¿Dónde están los tíos?...
Una de las reflexiones que más me hizo pensar fue el doble rasero. Si vender fotos de tus pies o de tus partes íntimas fuera tan increíble y empoderante... ¿por qué no está TikTok lleno de tíos haciendo lo mismo? ¿Por qué no vemos a "Pablos" chocando sus partes contra una webcam para pagarse el alquiler?
La realidad es que el perfil del que paga sigue siendo el de siempre: hombres mayores de 35, casados, que parece que no pueden "funcionar" si no es pagando a alguien para que se desnude. Al final, lo que nos venden como progreso parece más bien la misma estructura de siempre con un filtro de Instagram encima.
3. "Hay que educar, no legislar"... ¡Ya, claro!...
Me encantó el zasca que le metió a los que dicen que no hay que poner leyes para proteger a los menores del porno, que "con educar basta". Como bien dice Henar, a la madre de Cifuentes seguro que la educaron en no robar, y ya vimos para qué sirvió.
A veces necesitamos que las leyes pongan límites, porque mientras nosotros hablamos de "educación", hay toda una industria lucrándose de la precariedad de las pibas jóvenes que creen que la única forma de ser solventes es vendiendo su intimidad.
Reflexión final...
Al final, el mensaje de Henar (y el que quiero dejaros hoy) es que no nos dejemos engañar por las etiquetas de "modernidad". Ser libre no es tener que elegir entre limpiar escaleras o vender fotos íntimas por 150 euros. Ser libre es tener oportunidades reales que no pasen por mercantilizar nuestro cuerpo para que un señor de 40 años se sienta menos solo.
Como dice Henar: "No seáis ávalos (bueno, avaros) con el cuerpo de la mujer".
¿Vosotros qué opináis?
¿Estamos retrocediendo pensando que avanzamos? ¡Os leo en los comentarios!
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