El milagro fiscal entre las cenizas
Señoras y señores, arrodíllense ante el milagro de la gestión madrileña.
Mientras las cenizas humean y las promesas de cartón piedra intentan cubrir la devastación de nuestros montes en la Sierra Oeste, el Gobierno regional ha decidido demostrar su inmensa generosidad.
Eso sí, una generosidad medidita al milímetro, no vaya a ser que nos acostumbremos a lo bueno y les des cuadremos las cuentas a los reyes del tablero fiscal.
El panorama es digno de una película de humor negro.
Por un lado, tenemos a los ganaderos y agricultores locales que lo han perdido absolutamente todo: explotaciones calcinadas, tierras arrasadas y animales muertos.
¿Y cómo responde la todopoderosa Comunidad de Madrid? Con un plan de emergencia de risa dotado con un flamante millón de euros para cubrir alimentación, asistencia veterinaria y cuatro parches en las infraestructuras. Es reconfortante saber que para ellos, veinte vacas calcinadas valen lo mismo que una ronda de cañas en el centro.
Pero no se preocupen, que hay más "grandes medidas". Para los autónomos y pymes que intentan rescatar sus negocios de entre los rescoldos, prometen ayudas directas de hasta diez mil eurazos, enmarcados en un paquete supuestamente masivo.
Mientras tanto, contemplamos estupefactos cómo destinan la asombrosa cantidad de veinte millones para la limpieza y la reconstrucción general. Suena a mucho, hasta que uno echa la vista atrás y recuerda las verdaderas prioridades de nuestra administración autonómica.
Porque claro, el verdadero drama aquí no es que el fuego devore hectáreas y patrimonio, sino la trágica realidad de que las arcas públicas sufren una tremenda fatiga... generada por ellos mismos.
No hay dinero para reconstruir en condiciones la vida de los vecinos de la Sierra Oeste, ni para dotar de medios reales a quienes lo han perdido todo, porque el deporte oficial de la casa es bajar y eliminar impuestos a los que más tienen.
Así operan: te quitan la casa, te achicharran el ganado, te dejan el futuro hecho cenizas, pero te consuelan sabiendo que algún alto cargo se ahorra un buen pico en sus tributos.
La tierra arde, la sierra llora, pero el bolsillo ideológico de nuestros gobernantes del PP de Madrid se queda bien fresquito.
Un aplauso, por favor.
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