Crónica de una noche en vela (o cómo la diabetes me roba el sueño y yo se lo agradezco)

Dicen los expertos —esas personas que parecen dormir 8 horas seguidas sin que nadie les pinche el dedo a las tres de la mañana— que el sueño es un "estado de reposo uniforme". Qué poético, ¿verdad? 

Claramente, no han tenido el placer de convivir con mi querida compañera de piso, la Diabetes Tipo 2, esa inquilina que no paga alquiler y que se toma muy en serio aquello de "no dormirás, pero sí picarás".
El artículo que he estado revisando hoy sobre el insomnio y la diabetes es toda una joya de la literatura de ficción. 

Nos explica, con mucha paciencia, que existen dos fases del sueño: la No REM (donde se supone que descansamos) y la REM (donde soñamos cosas raras). Pues bien, yo estoy en una tercera fase: la fase del "pico glucémico nocturno".

Resulta que, según los manuales, el insomnio puede ser crónico si dura más de tres semanas. ¡Ja! ¿Tres semanas?

Si mi diabetes fuera una serie de televisión, ya iría por la temporada 15 y el guion seguiría siendo el mismo:
El show del glucómetro: Ese momento tan romántico en el que, en plena fase REM, tu cuerpo decide que es un buen momento para una hipoglucemia o una hiperglucemia de campeonato. 

Porque, claro, ¿para qué dormir cuando puedes jugar a "adivina qué nivel de azúcar tengo" con la precisión de un científico loco?

El círculo vicioso: No duermes, te estresas. Como te estresas, tu cuerpo suelta glucosa como si estuviera lanzando confeti en una fiesta. Como tienes glucosa, te sientes fatal. Y como te sientes fatal, no duermes. Es un negocio redondo.

La nevera, ese imán: El artículo dice que "una mala noche puede inducirnos a visitar la nevera". ¡Qué sorpresa! Yo pensaba que iba a buscar comida a las 4 a.m. por deporte extremo, no porque mi cuerpo estuviera reclamando una ofrenda a los dioses del azúcar.

El texto nos da unos consejos maravillosos para "higiene del sueño": Mantener horarios, evitar cafeína, no usar la cama para trabajar... Me encanta la sugerencia de "escribir ideas o soluciones para reducir el estrés mental" si no concibes el sueño. 

¿De verdad creen que, mientras mi páncreas decide tomarse unas vacaciones sin avisar, lo que necesito es un diario de gratitud?
La realidad es que, para los que tenemos este pack premium de salud, el sueño es un deporte de riesgo. 

Entre la neuropatía que me recuerda que mis pies existen (y que no están muy contentos) y el baile de cifras en el sensor, dormir se convierte en un acto de fe.
Así que, amigos, si hoy me veis con cara de zombi por el barrio, no es porque haya estado de fiesta, ni porque me haya tragado una maratón de series. 

Es simplemente que mi diabetes y yo hemos tenido otra de nuestras "conversaciones" nocturnas.
Y recordad: si no podéis dormir, no os preocupéis. 

Siempre podéis levantaros, leer un libro o, como yo, dedicaros a escribir entradas para el blog mientras la glucosa decide qué quiere ser de mayor. 

Al menos, así, cuando por fin llegue el sueño, sabré que el Vicioso Errante al menos ha dejado una huella más en el teclado.

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