Cómo descubrir que tu hijo es un vago (versión PISA)
Bienvenidos de nuevo a mi rincón de amargura y realidad. Hoy vamos a hablar de un tema que seguro que os sube la autoestima: el sistema educativo.
Si creías que tu niño era un superdotado por aprobar las matemáticas sin llevarse ninguna a septiembre, te aconsejo que te sientes y tomes nota de cómo se hacen las cosas en el otro lado del mundo.
La humillación estadística
Resulta que el mayor recurso del que dispone China no es el plástico barato ni las fábricas interminables, sino los recursos humanos.
Asia se ha convertido en una auténtica mina de capital humano donde, por lo visto, el desempeño académico sí se fomenta y se premia.
En la edición del informe PISA de 2018, China y otros países asiáticos simplemente dominaron los puestos más altos en matemáticas, lectura y ciencias.
Para que os hagáis una idea del bochorno occidental, interpretando los datos, un estudiante español de quince años venía a tener el nivel académico equivalente al de un niño chino de doce.
No, no es que tengan un superpoder mutante; no se puede echar mano de la genética, sino que es una cuestión puramente cultural en la que las enseñanzas de Confucio tienen mucho que ver.
La estrategia funciona tan "mal" que en 2022 China ya logró superar a Estados Unidos en términos cuantitativos de investigación científica.
70 horas a la semana (porque la infancia está sobrevalorada)...
Mientras aquí debatimos ofendidos si mandar deberes a casa es un crimen contra el libre desarrollo del menor, el panorama allí es ligeramente distinto, basado en la cultura del esfuerzo y una disciplina casi espartana:
Un niño chino estudia una media de setenta horas a la semana.
Utilizan métodos de aprendizaje memorístico y repetitivo que en
Occidente ya tachamos de pedagógicamente obsoletos (nuestra famosa "paradoja china").
El objetivo final de este vía crucis es enfrentarse al Gaokao, que es, probablemente, el examen de acceso a la universidad más difícil del mundo.
Para prepararlo, lo normal es pasarse unas diez horas al día estudiando, dándole prioridad absoluta a la preparación académica por encima de todo lo demás.
Amor de padres nivel "Baby-CEO"...
Si creías que eras un padre súper entregado por ir a las tutorías y forrar los libros, prepárate para sentirte muy mediocre. La excelencia académica allí no es solo cosa del alumno; es el mayor indicador de estatus y prestigio social para toda la familia.
Los hogares chinos dedican a la educación de sus hijos hasta diez veces más recursos que los hogares occidentales.
Es completamente normal que uno de los padres se coja un año de excedencia laboral única y exclusivamente para ayudar a su hijo a superar el maldito Gaokao.
Y para los que van sobrados de presupuesto, en ciudades como Shenzhen existen academias que llegan a lo grotesco: guarderías para formar a "baby-CEOs".
El brillante futuro que nos espera...
El líder revolucionario Mao Zedong decía: «Estudia mientras vivas». China ha convertido esta inversión en educación en su gran proyecto de Estado a largo plazo.
Así que la gran pregunta que nos queda en este mundo globalizado es simple: ¿cómo demonios vamos a competir en Occidente contra millones de profesionales asiáticos brutalmente formados, dispuestos a trabajar más horas, con más ahínco y, para colmo, por menos dinero?
En fin, os dejo, que voy a ver si mi hijo ha terminado de colorear el mandala sin salirse mucho de la raya y sin estresarse demasiado.
¡Que paséis un buen día!
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