Comer con los ojos: El deporte nacional que el PNUMA no entiende

¿No os encanta despertaros con noticias que os hacen sentir como un villano de dibujos animados? Porque según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ese aguafiestas conocido como PNUMA), estamos tirando el equivalente a más de 1.000 millones de comidas al día. ¡Mil millones! Sinceramente, me parece poco para el nivel de optimismo que manejo cada vez que voy al supermercado con hambre.  

1. El arte de la "Inseguridad Alimentaria" (ajena, por supuesto)...
Dice la nota de la imagen 1000413639.jpg que casi 800 millones de personas padecen hambre y un tercio de la humanidad vive en una situación de inseguridad alimentaria. Pero seamos realistas: ¿qué es la vida sin un poco de riesgo?  
El PNUMA se empeña en relacionar mi ensalada de quinoa olvidada en el fondo de la nevera con la crisis global. ¡Qué egocéntricos son! Mi nevera es un ecosistema soberano donde la lechuga tiene derecho a convertirse en una nueva forma de vida inteligente si así lo desea.  
"Si no se pone negro y suelta un líquido de procedencia dudosa, ¿realmente has aprovechado tu capacidad de compra?"

2. Recursos desperdiciados: Agua, Tierra y Energía (o "Propina para el planeta")...
El texto se queja de que cuando tiramos comida, desperdiciamos agua, tierra, energía y mano de obra. Pero, ¿acaso no es eso lo que mueve la economía? Al tirar ese aguacate que costó el sueldo de un mes y litros de agua, simplemente estoy haciendo una donación artística al vertedero local.  
Además, dicen que esto genera gases de efecto invernadero. Miradlo por el lado positivo: es mi forma de asegurar que nunca más haga frío en invierno. De nada, humanidad.  

3. La tiranía de las "Alternativas Cotidianas"...
Y para cerrar con broche de oro, nos sugieren cambiar la forma de hacer la compra y actuar cuando la comida "está a punto de estropearse". ¡Qué audacia!  
Me dicen que debo tener "alternativas cotidianas". Claro, porque no hay nada más emocionante en un martes por la tarde que improvisar una cena con un tomate arrugado, medio yogur caducado y las esperanzas muertas de mi dieta.  
En resumen: Sigamos "comiendo con los ojos". Porque si el ojo está lleno, el corazón está contento, aunque el cubo de basura sea el único que realmente disfrute del banquete.

¡Buen provecho (o lo que sea)!

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