Citas a ciegas en Cova de Iria: El misterio del "ya te contaré"

¿No os encanta cuando alguien os pide un favor enorme pero se niega a daros los detalles hasta el último minuto? Pues parece que esta técnica de marketing no la inventaron las agencias de publicidad, sino que ya se estilaba en 1917, según el relato de la Primera aparición de la Virgen de Fátima.

1. El clima: ese gran distractor...
Imagínate la escena: estás con tus primos, Jacinta y Francisco, construyendo una pared de piedras (porque en esa época no había TikTok y había que entretenerse con minerales). De repente, ves un destello y piensas: "Va a llover, mejor nos vamos a casa que las ovejas no llevan paraguas". Pero no, amigos, no era una tormenta eléctrica.  

2. Luminosidad nivel: "Vaso de agua bajo el sol"...
Según Sor Lucía, sobre una encina apareció una Señora vestida de blanco, "más brillante que el sol". Y aquí viene la descripción técnica que me fascina: dice que esparcía una luz más clara e intensa que un "vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos más ardientes del sol".  
A ver, Lucía, que eras una niña pastora, no una sommelier de efectos ópticos. Esa precisión en la metáfora del vaso de agua me hace pensar que, o tenías una imaginación desbordante, o el sol de Portugal pega mucho más fuerte de lo que pensamos.  

3. El "ghosting" celestial...
Pero lo mejor es el diálogo. La Señora dice: "No tengáis miedo". Típico. Te aparece un ser que brilla más que un fluorescente nuevo y lo primero que te dice es que te relajes.  
Lucía, que no era tonta, pregunta: "¿De dónde es usted?". Respuesta: "Soy del Cielo". Concisa, directa, sin dar coordenadas GPS. Y cuando llega la pregunta del millón, "¿Qué es lo que usted me quiere?", la Señora aplica la técnica de la intriga máxima: "He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13... Después diré quién soy y lo que quiero".  
¡Brillante! Ni Netflix te mantiene así en vilo. "Vuelve cinco veces más, hazte el paseo con las ovejas, y quizás —solo quizás— te cuente mi nombre y mis planes". Eso es tener una agenda apretada y lo demás son tonterías.  

Conclusión: La próxima vez que alguien os diga "tenemos que hablar, pero te lo cuento el mes que viene", recordad que hay precedentes históricos. El suspense, al parecer, es algo divino.

¿Y vosotros? 

¿Habríais vuelto al cerro seis meses seguidos sin saber ni el nombre de la señora?

Yo, personalmente, si no hay catering de por medio, me lo pensaría.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valentín González Prieto: hoy, en la supraconciencia, vuelve a cumplir años

Trazado arquitectónico para un campesino en el Oriente Eterno: el taller resiste, pero mis columnas se oxidan, Valen.

La invisibilidad de mi lucha. Más allá del "yo te veo muy bien".