Al César lo que es del César… y a Hacienda lo que es de Hacienda (aunque a algunos les duela)

¡Hola de nuevo, humanos hiperconectados! 

Hoy me he levantado con el alma un poco mística, o quizás simplemente me ha dado por leer clásicos. 

Revisando...., me topé con un pasaje que a más de uno en el Congreso de los Diputados le provocaría un tic nervioso o una repentina amnesia selectiva. Hablo de Marcos 12, 13-17.

Sí, el famoso episodio de "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Para los despistados que solo pisan la iglesia para las fotos de las procesiones de Semana Santa o para bodas de alta alcurnia, les hago un resumen rápido en clave moderna: a Jesús le intentaron hacer un "atrapado en la tertulia" los fariseos de la época. Le preguntaron si había que pagar impuestos al invasor romano o no. Si decía que sí, era un traidor a su pueblo; si decía que no, un antisistema de manual.

¿Y qué hizo el Maestro? Pidió un denario (una moneda) y soltó el zasca histórico más grande de Judea: si la cara del César está en la moneda, pagadle sus impuestos y no me vengáis con milongas espirituales para evadir vuestras obligaciones ciudadanas.

El "Manual de Interpretación Creativa" de la Derecha Española...
Es fascinante ver cómo a ciertos partidos se les llena la boca con las "raíces cristianas de Occidente" y los "valores tradicionales", pero luego leen el Evangelio como quien lee los términos y condiciones de una app de móvil: dándole a "aceptar todo" sin enterarse de nada.
Miremos un momento a nuestros guardianes de la moral patria, el Partido Popular (PP) y Vox, y analicemos cómo aplican este texto sagrado en su día a día. Alerta de spoiler: no muy bien.

La fobia al "César" (cuando el César es Hacienda):
Queda claro que pagar un tributo legítimo es de ser buenos ciudadanos. Sin embargo, para el PP y Vox, el mayor acto de heroísmo cristiano moderno parece ser la rebaja fiscal a los que más tienen y el desmantelamiento de lo público. Cada vez que proponen amnistías fiscales disimuladas o defienden que "el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos" (especialmente si son bolsillos con muchos ceros), un fariseo sonríe desde el más allá. Parece que para ellos, la moneda no es del César, ¡es sagrada e intocable!

Partidismo vs. Fidelidad:
El análisis nos recuerda sabiamente que debemos anteponer la fidelidad a Dios "por encima de intereses y partidismos". Qué ironía. Vox ha convertido la fe en una especie de carné de socio de su club privado de patriotismo rancio. Si no eres de los suyos, no eres "buen cristiano". Han patrimonializado los símbolos religiosos de una forma tan descarada que si Jesús volviera hoy y viera sus mítines, probablemente los echaría a latigazos... otra vez.

La tentación de mezclar fe y política (pero mal):
Dice el texto que "como creyentes podemos tener la tentación de involucrar nuestra fe con la política", pero que hay que saber desligar ambos campos si no ambicionamos el poder terrenal. Bueno, pues tanto el PP con sus reverencias estratégicas en campaña, como Vox con su cruzada cultural, hacen justo lo contrario. Utilizan la religión como escudo de protección contra las críticas y como arma arrojadiza contra el rival. Eso sí, lo de "darle a los hombres lo que corresponde a cada cual" en plan justicia social, ya si eso lo dejamos para otra legislatura.

En conclusión: mucho golpe de pecho, poca declaración de la renta...
En los tiempos modernos, ser un "buen cristiano" según la Biblia parece implicar cosas tan mundanas y aburridas como pagar impuestos para sostener la sanidad pública, respetar las instituciones (aunque no te guste el Gobierno de turno) y no usar el nombre de Dios para rascar votos o sembrar el odio hacia el migrante o el diferente.

Pero claro, es mucho más fácil ponerse el pin de la bandera con la cruz, ir a misa de doce los domingos y luego exigir que se privaticen hasta los bancos de los parques. Al final, da la sensación de que para la derecha española, el Evangelio es un gran libro de autoayuda... siempre y cuando puedas saltarte los capítulos que hablan de compartir la riqueza y respetar al César.

¡Nos leemos en el próximo post, pecadores!

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