Franco S.A.: El holding que nunca quiebra (y la amnesia selectiva de la derecha)

¡Ay, la familia! Ese pilar fundamental de la sociedad. Especialmente si tu apellido es Franco y tu "pyme" familiar se construyó a base de decretos, palacios "regalados" y un patriotismo de lo más lucrativo.

Mirando portadas como la del libro de Mariano Sánchez Soler, La Familia Franco S.A., a uno le entra una nostalgia preciosa. Qué entrañable estampa navideña: el dictador, la matriarca y los niños. 

Cualquiera diría que son una familia normal de clase media y no los herederos de un entramado de negocios y privilegios de la saga del último dictador de Occidente. 

Qué bonito es el dinero público cuando se privatiza en las manos correctas, ¿verdad?...
El "milagro económico" del Pazo de Meirás y otros chollos
Es fascinante cómo algunos se rompen la camisa hablando de la "cultura del esfuerzo" mientras defienden, por activa o por pasiva, la fortuna de una estirpe que no ha dado un palo al agua en tres generaciones. Entre los desmanes de esta entrañable sociedad anónima encontramos maravillas como:
Inmobiliaria por real decreto: Quedarse con palacios porque el Caudillo "lo valía".

Patrimonio nacional reconvertido en herencia: Confundir los bienes del Estado con el joyero de la abuela Carmen.
Inmunidad corporativa: Décadas de democracia y ahí siguen, gestionando sus millonarias sicavs y propiedades sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza.
PP y Vox: El silencio de los corderos (o de los herederos)

Pero lo mejor de todo esto no es el descaro de la familia. No, no. Lo verdaderamente tierno es ver la increíble flexibilidad gimnástica del Partido Popular y de Vox (ese tándem que a veces se sintoniza tan bien como un podcast rancio en iVoox).

Es enternecedor ver cómo son capaces de condenar con el puño en alto cualquier cosa que huela a comunismo, bolivarianismo o huelga de transportes, pero cuando se trata de auditar los camiones de billetes que se embolsó la dictadura... ¡Pum! Amnesia colectiva.
"No hay que abrir heridas", "Eso es cosa del pasado", "Hay que mirar hacia adelante".
Claro que sí, campeones. Mirar hacia adelante significa ignorar que mientras los españoles de a pie pagamos el IVA de la luz, hay un clan que vive de rentas manchadas de sangre y expolio. 

Para la derecha patria y su altavoz mediático en redes y plataformas de audio, denunciar esto debe de ser "romper la concordia". Qué curioso que su concordia siempre coincida con taparles las vergüenzas (y las carteras) a los de siempre.

En resumidas cuentas...
Si algo nos enseña la historia (y la absoluta incapacidad de PP y Vox para condenar estos desmanes sin poner un "pero" del tamaño del Valle de los Caídos), es que en España la propiedad privada es sagrada... sobre todo si se la robaste antes al Estado.
Mientras tanto, seguiremos escuchando sus discursos sobre la patria. 

Una patria que, por lo visto, tiene forma de consejo de administración y apellido gallego.

¿Y tú qué opinas? 

¿Crees que algún día la derecha española superará su miedo a los libros de historia o seguirán poniéndose de perfil? Te leo en los comentarios.

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