El secreto mejor guardado de la Zarzuela (y el "sudor frío" de la derecha española)
¡Ay, la literatura histórica!
Qué maravillosa es cuando viene a recordarnos que la Transición modélica española tiene más costuras sueltas que un traje de saldo.
Hoy me he topado con la portada del libro de Jesús Palacios, "23-F, el Rey y su secreto", y no he podido evitar que se me escape una sonrisa de medio lado. Esa mirada fija del emérito en uniforme de gala en la portada es pura poesía visual.
Para los despistados o los que prefieren informarse a golpe de tuit: el libro rescata la famosa «Operación De Gaulle». Sí, esa bonita teoría que sugiere que el "salvador de la democracia" igual estaba jugando a dos bandas, buscando un gobierno de concentración militar antes de que a Tejero se le fuera la mano con los disparos al techo del Congreso. Qué cosas, ¿verdad?
Quién lo hubiera imaginado de un señor que acabó fijando su residencia de jubilado de lujo en Abu Dabi.
La derecha patria y su "¡Viva el Rey!" (pero solo el que nos gusta)...
Lo verdaderamente divertido de todo esto no es solo el pasado, sino el presente. Es ver cómo hacen malabares en el bloque de PP y Vox cada vez que se menea un poco la alfombra de la Zarzuela.
El Partido Popular: Los campeones del constitucionalismo de salón. Para ellos, la figura del Rey es un dogma de fe. Criticar al monarca —presente o emérito— es automáticamente "romper España". Eso sí, cuando el emérito regularizaba millones con Hacienda a regañadientes, la respuesta oficial era un ensordecedor "bueno, pero hay que respetar su legado histórico". El arte de mirar hacia otro lado elevado a la categoría de política de Estado.
Vox y el 'patriotismo' de postureo: Aquí la cosa se vuelve directamente esquizofrénica. Se les llena la boca con la monarquía como pilar de la patria, pero si el Rey actual firma una ley del gobierno de coalición que a ellos no les gusta (porque, sorpresa, es su obligación constitucional), tardan cinco minutos en llamarle "blando" o sugerir que está "secuestrado por los socialcomunistas". Quieren un Rey, sí, pero uno que vista de uniforme las 24 horas y piense exactamente como ellos.
30 años después... y lo que nos queda por desvelar
El subtítulo del libro lo dice todo: "30 años después se desvela la llamada «Operación De Gaulle»".
Y yo me pregunto: si tardamos tres décadas en poder hablar medio en serio de lo que realmente pasó en el 81 sin que te tachen de terrorista mediático, ¿cuántas décadas tendremos que esperar para que se desclasifiquen los secretos de los últimos años?
Mientras la derecha española sigue empeñada en vendernos la monarquía como una institución impecable, angelical y libre de pecado, el resto de los mortales compramos palomitas y leemos libros como este.
Porque la historia tiene una manía muy fea: por mucho que intentes taparla con una bandera muy grande, siempre termina saliendo a la luz.
Y a vosotros, ¿también os da la risa floja cuando oís a Feijóo o Abascal rasgarse las vestiduras por la "dignidad de la Corona"?
¡Os leo en los comentarios!
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