El maravilloso arte de cagarla (y fingir que era parte del plan)

¿Se han fijado en esa maravillosa frase digna de taza de café barata que dice: "Algunos errores te llevan al lugar correcto"? 

Qué bonita, qué poética, qué manera tan espectacular de romantizar el hecho de que metimos la pata hasta el fondo.
Resulta que ahora, según los gurús del crecimiento personal, reconsiderar nuestros fracasos puede ser "transformador". 

O sea, que la próxima vez que envíe un correo criticando a mi jefe... al propio jefe, no debo entrar en pánico ni buscar asilo político en otro país. No, no. Debo respirar hondo y entender que ese despido fulminante es solo una "parte integral de mi viaje de crecimiento y descubrimiento". Claro que sí.

La teoría dice que, en lugar de flagelarnos o ahogarnos en el arrepentimiento, deberíamos abrazar nuestras meteduras de pata porque son las que nos enseñan las lecciones más valiosas, nos abren perspectivas y nos llevan por caminos inesperados. Y miren, odio admitirlo, pero a veces los optimistas tienen un punto. 

Esos caminos inesperados a veces resultan ser exactamente lo que necesitábamos. Básicamente, la vida te da un bofetón, te desvía de tu mapa perfecto y, de repente, terminas en un lugar mejor que el que habías planeado con tu cuadriculada cabecita.

Nota para mí mismo: Esto no es una invitación para ir por la vida saboteando mi existencia a propósito solo por "aprender". Tampoco exageremos.

Pero bueno, supongo que esta visión tan zen nos anima a ser más compasivos con nosotros mismos. A ver nuestros errores no como una prueba de nuestra torpeza crónica, sino como "oportunidades de aprendizaje". Así que la próxima vez que lo arruines todo, ya tienes la excusa perfecta. No te equivocaste; estabas explorando una ruta alternativa hacia el éxito.

Seguro que si hacen memoria, pueden recordar algún error catastrófico que, en retrospectiva, los dejó en un lugar mejor. 

¿Cuál ha sido su "metedura de pata maestra"? 

Los leo en los comentarios (y por favor, que consuele saber que no soy el único que camina tropezando hacia el éxito).

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