El mapa del tesoro de Eduardo Inda (o cómo suspender historia en un solo tuit)
Alerta máxima en el panorama nacional.
Resulta que a nuestro periodista de investigación de cabecera, el inefable Eduardo Inda, le ha dado un parraque.
¿El motivo de su última y dramática indignación? La camiseta del Athletic de Bilbao.
No, no es por los colores, ni por los patrocinadores, ni por el precio del tejido transpirable. El drama es que la prenda incluye un mapa de Euskal Herria.
Un poquito de "analfabetismo" ilustrado...
A ver, Eduardo, mi rey. Respira hondo. Entiendo que abrir un libro que no sea de ficción o de rumorología de vestuario puede provocar alergia, pero hagamos un viaje exprés en el tiempo. Prometo que no duele.
Vamos a viajar al siglo XVI. Sí, ese siglo donde la gente vestía con lechuguilla al cuello y no existía el VAR. Ya por aquel entonces, en los primerísimos escritos en euskera que se conservan, aparecía un término mágico: Euskal Herria.
Para los que ven fantasmas y conspiraciones intergalácticas en cada esquina, vamos a traducirlo de forma literal (y muy, muy masticadita):
Euskal Herria: significa, literalmente, «el pueblo del euskera»...
Vaya, qué decepción para los amantes del misterio. Ni planes secretos de dominación mundial, ni rituales ocultos. Una simple realidad lingüística y cultural que, para colmo de los males del mapa conceptual de Inda, tiene su origen y epicentro histórico en Navarra. Sí, Navarra. Esa que tanto se menciona pero que, al parecer, tan poco se estudia.
Tus insultos te describen (y bastante bien)...
Es fascinante cómo funciona el cerebro de algunos creadores de opinión. Cuando la historia, la filología y los datos más básicos de los últimos quinientos años te pasan la mano por la cara, la única salida digna que les queda es el insulto y el aspaviento televisivo.
Pero claro, ya lo dice el refrán: lo que dice Juan de Pedro, dice más de Juan que de Pedro. En este caso, cada vez que el bufón de la corte mediática monta uno de sus ya clásicos números de circo y se pone a insultar a diestro y siniestro por un mapa cultural, solo consigue una cosa: retratarse como el analfabeto funcional que es.
Así que, querido Eduardo, sigue rabiando mientras los demás seguimos disfrutando de la historia, de la cultura y, por qué no, de una camiseta histórica.
¡Un saludo de parte de los que sí fuimos a clase el día que explicaron el siglo XVI!
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