Crónica de una desconexión anunciada (o cómo mis nervios quieren jubilarse)

Crónica de una desconexión anunciada (o cómo mis nervios han decidido jubilarse)

​Bienvenidos de nuevo a una nueva entrada en El Vicioso Errante. 

Coged una silla y poneos cómodos, porque por lo visto, mis piernas ya han empezado a tramitar su solicitud permanente para usar una.

​Hoy me toca hablar de mi salud, y creedme, los resultados del último electromiograma son para tirar cohetes... directos contra la pared. 

Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, mi sistema nervioso periférico ha decidido que eso de transmitir electricidad es un trabajo demasiado estresante y se ha puesto en huelga de brazos (y piernas) caídos.

​Hagamos un pequeño viaje en el tiempo. Allá por noviembre de 2023, la cosa se definía como una polineuropatía de intensidad moderada-severa en las piernas, mientras que en los brazos la afectación era solo sensitiva. 

Por aquel entonces, no había actividad aguda de denervación. Básicamente, un aviso de que los cables empezaban a pelarse.

​Pero mi cuerpo, que nunca hace las cosas a medias, decidió acelerar el proceso. 

En marzo de 2024, el grado en las piernas ya era severo, los brazos se sumaron a la fiesta con un grado medio, y empezó a asomar la temida denervación aguda en la musculatura. 

El nervio tibial izquierdo directamente decidió dejar de responder a nivel del tobillo. 

Supongo que se pidió una excedencia.

​Y así llegamos a julio de 2026, el clímax de este desastre médico. 

El diagnóstico actual ya no es una molestia localizada, sino una "polineuropatía generalizada axonal sensitiva y motora de grado severo". El daño es asimétrico, cebándose especialmente con mi nervio peroneal izquierdo. 

Múltiples nervios —incluyendo el tibial en ambos pies y el sural izquierdo— tienen ahora una amplitud de 0 mV. Cero. Nada. Silencio absoluto en la línea.

​Sarcasmos aparte, la realidad es que la situación me tiene profundamente preocupado.

Ver cómo el diagnóstico pasa de ser algo localizado a una falla sistémica generalizada es aterrador. 

Mi musculatura registra ahora un aumento de la actividad espontánea (esas maravillosas fibrilaciones ++), lo que confirma un claro estado de denervación activa. 

En términos mundanos: los músculos se están atrofiando por falta de estímulo nervioso, y ves cómo poco a poco vas perdiendo capacidades que dabas por sentadas. 

Es una degeneración progresiva que te hace plantearte el futuro con un nudo constante en el estómago.

​Pero en medio de todo este cortocircuito fisiológico, hay algo que funciona a la perfección y por lo que no puedo estar más agradecido. 

Quiero dar mis más sinceras gracias a todo el personal del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid. El soporte humano y médico que me están dando es inmenso. 

Es sanidad pública de primer nivel, esa misma que sigue en pie para desgracia y escozor crónico del PP y de Vox. Si fuera por ellos, probablemente tendría que estar alquilando mis terminaciones nerviosas a un fondo buitre o al marqués de Quirón.

​Seguiremos informando... mientras los dedos me sigan respondiendo para teclear.

Comentarios

  1. Eres un tío fuerte, sabio, grande, familiar, racional, realista, buen comunicador, algunas admiramos tú sensatez y esa ironía que a veces desprenden tus escritos pero sobre todo esa rebeldía y lucha con tu enfermedad, y al tiempo, esa serenidad que tienes cuando lo explicas, es serio compañero pero no dejes de luchar 💪

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