3 de Marzo: Medio siglo de memoria contra el muro de la impunidad

Hay fechas que no se escriben con tinta, sino con la memoria colectiva de un pueblo. 

Han pasado 50 años desde aquel fatídico 1976 en Zaramaga, y la imagen de miles de personas unidas demuestra que el tiempo, lejos de borrar las cicatrices, ha servido para blindar el recuerdo de quienes cayeron defendiendo los derechos de la clase trabajadora.

La masacre de Gasteiz no fue un "error" ni un accidente de la Transición. Fue el resultado de una represión brutal que se llevó la vida de Romualdo Barroso, Bienvenido Pereda, Francisco Aznar, Pedro María Martínez Ocio y José Castillo.

Medio siglo después, sus nombres siguen resonando en el monolito de Zaramaga, esa obra colectiva que hoy se erige como el epicentro de una demanda que sigue vigente: Justicia.

Lo que emociona de esta jornada no es solo la cifra redonda de los 50 años, sino el relevo generacional. Ver a jóvenes que no habían nacido entonces marchar junto a quienes vivieron el humo y los disparos dentro de la iglesia de San Francisco. 

Gasteiz ha dejado claro que la memoria no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta de lucha contra el olvido institucional.

Resulta doloroso, y a la vez indignante, que tras cinco décadas las víctimas sigan reclamando en la calle lo que el Estado debería haber garantizado en los juzgados. La palabra impunidad sigue siendo el gran elefante en la habitación. Mientras el pueblo recuerda, las estructuras oficiales han mantenido durante décadas un silencio que roza la complicidad.

"Gasteiz no olvida porque no puede permitirse olvidar. Recordar es, en este caso, el mayor acto de rebeldía frente a una justicia que nunca llegó a cruzar ciertas puertas."

La movilización es la prueba de que la memoria de Zaramaga pertenece a la gente. Ni las leyes de amnistía que funcionaron como leyes de punto final, ni el paso de los años, han logrado que los rostros de los cinco obreros asesinados se desvanezcan.

Cincuenta años después, Gasteiz ha vuelto a dar una lección: la verdad no se negocia y la memoria, cuando es compartida, es invencible. 

Por los que están, por los que se fueron y por los que vendrán, 3 de Marzo: nosotros no olvidamos.

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