Venezuela: ¿Solidaridad o simplemente un poco de teatro?

A veces me pregunto si vivimos en una realidad paralela o si el manual de "Cómo ser un imperialista con buen corazón" se repartió masivamente en las embajadas. 

Hoy me he despertado con ganas de recordar algo que parece que a algunos se les olvida con mucha facilidad entre tanto comunicado oficial y foto de donación.

Resulta que Venezuela no necesita tu "solidaridad". No, gracias. 

Esa clase de caridad —tan tierna, tan hipócrita y, sobre todo, tan sádica— se la pueden ahorrar para sus próximas campañas de marketing político.

Es fascinante, de verdad... 

Primero, aprietas el cuello de un país hasta dejarlo sin oxígeno con bloqueos, sanciones económicas unilaterales y todas esas herramientas de diplomacia moderna que básicamente consisten en asfixiar a una población. 

Y luego, cuando el país está en el suelo, te pones el traje de filántropo, te haces una foto entregando un par de insumos y esperas que te aplaudan por ser el héroe de la película.

¿Quieren ayudar de verdad? Es muy sencillo, aunque entiendo que quizás no es tan rentable para su imagen. Levanten la bota. Quiten el bloqueo, levanten las sanciones y dejen que la renta petrolera se quede en casa, donde pertenece, para que el país pueda reconstruirse a sí mismo.

Pero claro, eso no les permitiría jugar al "salvador" del mes, ¿verdad? Es mucho más fácil estrangular a alguien y luego ofrecerle un vaso de agua mientras le explicas, con mucha condescendencia, que todo es por su bien.

En fin, gracias por la oferta, pero prefiero la soberanía a la caridad de quienes nos han puesto la soga al cuello. 

Si no van a dejar de asfixiarlos, al menos ahórrense el show de la bondad.

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