La pedagogía del bochorno: ¿Por qué aprender cuando puedes sudar?


¡Atención, padres preocupados! 

Dejad de protestar porque vuestros hijos se derriten en las aulas de la escuela pública a 38 grados. Dejad de ser unos flojos y de pedir medidas higiénicas básicas. Según el lumbrera que ostenta el cargo de Consejero de Cultura de nuestra querida 

Comunidad de Madrid, sois unos malcriados.
Resulta que, según la nueva doctrina pedagógica "calorífica", el bochorno no es una deficiencia estructural del sistema, ¡qué va! Es un método de aprendizaje intensivo. Porque, obviamente, todo el mundo sabe que las neuronas funcionan mejor cuando están al borde de la ebullición. 

¿Para qué quieres aire acondicionado cuando tienes una fiebre de 39 grados por golpe de calor? ¡Eso es lo que realmente abre la mente!

La meritocracia del ventilador (o cómo decirte que te busques la vida)...
Lo mejor de todo este sainete es la doblez farisea a la que ya nos tienen acostumbrados PP y Vox. 

Ese mensaje implícito es una joya de la diplomacia liberal: si tus hijos pasan calor en la pública, es porque eres pobre.

El mensaje es cristalino: la escuela pública es para templar el carácter a base de sudor, mientras que si quieres confort, deberías haberte esforzado más y pagar un colegio privado donde sí hay climatización. Es el mismo guion que llevamos años viendo en la sanidad: saturan la pública hasta que el servicio es un calvario, para que luego, por arte de magia, la única solución sea pasarse a la privada.

Es una transición suave y natural:
Paso A: Desmantelas el servicio público.
Paso B: Esperas a que el usuario se desespera.
Paso C: Le diriges amablemente hacia la puerta de salida.

Y si de paso esa salida tiene el logo de Quirón Salud (o cualquier centro privado con sus conexiones bien atadas), pues mucho mejor para el negocio familiar, ¿no? No vaya a ser que el dinero se quede en el circuito público y no llegue a donde realmente importa: el bolsillo de los amigos.

Conclusión: El termómetro es ideológico...
Lo más gracioso de esta pantomima es ver a los defensores de la "libertad de elección" explicarte que, en realidad, pasar calor es "natural" y "bueno para la formación". 

Pero claro, curiosamente, los despachos oficiales donde se toman estas decisiones no parecen estar sufriendo la misma "formación mental intensiva" a 38 grados.

Así que ya sabéis, madrileños: si vuestros hijos se desmayan en clase, no es que falte inversión, es que están adquiriendo una "educación de altos vuelos". Si queréis fresquito, ya sabéis lo que toca: pagad. Porque en esta Comunidad, la temperatura de tu aula es directamente proporcional a tu extracto bancario.

¡Qué gran época para aprender, aunque sea empapados en sudor!

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