La innovación estructural: el "Enter" como estilo de David Alfaro Simon

Lo primero que salta a la vista es esa maestría técnica para pulsar la tecla "Intro". Alfaro Simon no escribe versos; él trocea la realidad.
"Hoy he soñado contigo / ha sido precioso / volverte a ver." 

Es de una profundidad que te deja sin aliento. Casi puedo sentir cómo el autor ha sudado sangre buscando la rima consonante entre... nada. Es minimalismo, claro. Tan minimalista que, si le quitas tres palabras más, nos quedamos con un ticket del supermercado, que probablemente tendría más ritmo.

El Retrato del Romance: entre la Cursilería y el Síndrome de Estocolmo. 
El poema nos narra una epopeya onírica digna de Christopher Nolan. El autor sueña con ella y —¡giro de guion!— es "precioso". Pero ojo, que aquí entra el conflicto dramático:
"Antes de amanecer / nos tenemos / que separar / has ordenado / a última hora."
Fascinante. No es que el despertador haya sonado, es que ella, en el sueño, tiene una agenda apretadísima y le ha dado una orden de desalojo inmediata. Pasamos del romanticismo de servilleta de bar a una relación laboral donde ella es la CEO y él es el becario que no sabe ni cómo despertarse solo.

El Clímax: el elogio de la "Mandona"...
Y aquí llega el golpe de gracia, la estocada final que nos deja temblando:
"Seguías / tan guapa / y tan mandona / como siempre."
¡Poesía pura! Utilizar "mandona" como adjetivo romántico es, sin duda, la cumbre del flirteo en el siglo XXI. Es ese toque de "toxicidad ligera" que tanto nos gusta. El autor nos dice que no ha cambiado nada: ella sigue siendo atractiva y él sigue siendo un alfombra. Es reconfortante saber que, incluso en el mundo de los sueños, las dinámicas de poder disfuncionales permanecen intactas.

Veredicto Final...
Como siempre es el poema perfecto para enviar por WhatsApp a las 3 de la mañana cuando te invade la nostalgia y has olvidado que existe el concepto de "dignidad". 

Es una obra que destaca por:
Su ausencia total de metáforas (¿para qué complicarse la vida?).
Su ritmo de hipo (cortando frases donde no toca).
Su capacidad para convertir un sueño romántico en un reporte de subordinación.

En definitiva, es el tipo de literatura que hace que los árboles se pregunten si realmente valió la pena convertirse en papel. 

Una experiencia... preciosa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valentín González Prieto: hoy, en la supraconciencia, vuelve a cumplir años

Trazado arquitectónico para un campesino en el Oriente Eterno: el taller resiste, pero mis columnas se oxidan, Valen.

La invisibilidad de mi lucha. Más allá del "yo te veo muy bien".