El proceso detrás del milagro: ¿importan los medios?
Una de las escenas más táctiles y curiosas del Evangelio: la curación de un hombre sordo y con dificultades para hablar.
Lo que llama la atención no es solo el resultado —el milagro— sino el "método" empleado por Jesús. No hubo una palabra a distancia ni un simple deseo mental; hubo saliva, dedos en los oídos y un suspiro profundo.
Un detalle que suele pasar desapercibido es que Jesús "lo apartó de la gente, a solas". Este acto de privacidad sugiere que la sanación no es un espectáculo de magia para el público, sino un encuentro personal.
En un mundo donde todo se publica y se "streeamea", la idea de que lo más importante sucede en la intimidad —sin testigos, sin likes— es una lección de humildad necesaria.
Una pregunta filosófica: ¿Qué cuenta aquí, los medios o el fin? * Desde la fe: el medio es secundario frente a la voluntad de Dios.
Desde la lógica humana: los medios nos generan dudas y desconfianza.
La conclusión es un baño de realidad para los perfeccionistas del método.
Al final del día, el hombre o mujer que ahora podía oír y hablar no estaba analizando si la saliva era el vehículo adecuado; estaba celebrando su libertad.
Buscamos desesperadamente el "método perfecto" para arreglar nuestras vidas: la dieta perfecta, la rutina de productividad ideal o el camino espiritual más estético.
Recuerda que, a veces, el proceso será extraño, incómodo o incomprensible, pero si el resultado es el "bien" y la recuperación de nuestra voz, el método queda en un segundo plano.
Al final del día, lo que realmente sostiene la estructura no es la técnica, sino la confianza.
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