El minimalismo de un genio: por qué tu cámara de 200 megapíxeles nunca superará a Cardenal

Olvídate de los filtros de Instagram. 

Olvídate de la saturación y de perder tres horas editando el contraste de tu foto en el Alcázar. Ernesto Cardenal ha llegado para humillarnos a todos con "Instantánea de Segovia", y sinceramente, es una lección de humildad que necesitábamos.

Mientras el resto de los mortales intentamos ponernos profundos hablando del "alma de Castilla" o de la "angustia existencial de la piedra", Cardenal decide que la mejor forma de inmortalizar una ciudad milenaria es... decirnos de qué color son las cosas. ### La Prosa Elevada (o cómo describir colores para dummies)
Lo que más me fascina de esta "prosa" —porque admitámoslo, llamar a esto verso es casi un insulto a lo directo que es— es su audacia cromática. Analicemos la complejidad técnica de su paleta:

Segovia es rosa. Punto. No es carmín, ni asalmonado, ni "evocación de atardecer". Es rosa.

La catedral es rosa cremosa. Porque, aparentemente, Cardenal no solo visitaba monumentos, también tenía hambre de helado.

El acueducto es gris "naturalmente". Gracias por la aclaración, Ernesto. Estábamos todos aquí pensando que los romanos lo habían pintado de verde fosforescente.

El Alcázar: El Buque que no Navega...
"...como la quilla de un buque que tiene abajo el abismo."
Aquí es donde el sarcasmo se rinde ante la genialidad. Cardenal nos lanza una metáfora marinera en mitad de la meseta castellana y se queda tan ancho. El Alcázar no es un castillo de cuento de hadas; es un barco de piedra a punto de naufragar en un valle. Es una imagen tan potente que casi te hace olvidar que hace tres líneas nos estaba explicando que los corderos son "amarillentos".

¿Poesía o Guía de Viajes de Google Maps?...
Lo verdaderamente brillante de este texto es su absoluta falta de respeto por la "ornamentación". Mientras otros poetas se pierden en adjetivos barrocos, Cardenal utiliza el "verde de mesa de billar" para describir los pastos. Es una comparación tan mundana que resulta revolucionaria. Es el tipo de prosa que te dice: "Mira, Segovia es bonita, pero no me hagas perder el tiempo con metáforas sobre el destino del hombre; mira los ladrillos y cállate".

En resumen: Ernesto Cardenal no escribe poemas, hace capturas de pantalla con palabras. Su prosa es tan limpia, tan desnuda y tan directa que hace que cualquier otro intento de describir Castilla parezca un folleto turístico barato.
Si quieres saber cómo se ve Segovia, no vayas a Wikipedia. Lee a Cardenal. Te ahorrarás el viaje y, probablemente, lo verás todo en una resolución mucho más honesta.

¿Qué te parece esta aproximación al poema? 

¿Crees que el minimalismo de Cardenal es pura genialidad o que simplemente tenía prisa por terminar la postal?

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