El "hogar" es un sentimiento (y otras mentiras para los que no tenemos hipoteca)
Resulta que he estado viviendo engañado.
Yo aquí, preocupado por el Euríbor, por si el banco decide subirme la hipoteca un 30% porque "el mercado está vibrante" o por si las paredes de mi piso tienen el grosor de un folio. Qué ignorancia la mía. He descubierto que el verdadero hogar no es un lugar, es un sentimiento. ¡Qué alivio!
Ya me veo explicándole esto a la policía cuando llegue un desahucio: "Agente, no se lleve el sofá, que mi hogar está en mi paz interior. De hecho, ahora mismo me siento súper 'en casa' en este furgón policial".
La liberación del "Hogar Espiritual".
Reconsiderar lo que es una vivienda es, según dicen, "liberador". Es una narrativa maravillosa, casi tanto como los discursos de la derecha patria.
Al estilo PP: Esto de que el hogar sea un sentimiento le viene de perlas a la gestión de Ayuso. ¿Para qué queremos una Ley de Vivienda o parques públicos de alquiler si puedes cultivar tu "sentimiento de pertenencia" mientras te tomas una caña en una terraza? El hogar no son cuatro paredes, el hogar es la Libertad de sentir que vives en una casa, aunque en realidad estés compartiendo un bajo de 20 metros cuadrados con tres desconocidos y una humedad que tiene DNI propio.
Al estilo Vox: Si nos ponemos intensos, el hogar es la Nación, el sentimiento de la Reconquista latiendo en tu pecho. No importa que no puedas independizarte hasta los 40; si llevas una pulserita con la bandera, ya estás "en casa". Todo lo demás es "confort progre". El verdadero hogar es el sentimiento de orden, los valores tradicionales y, por supuesto, que no haya un radar de ruido cerca de tu coche diésel.
¿Dónde está mi "casa" hoy?...
La idea es preciosa: llevas tu hogar contigo. Eres como un caracol, pero sin la concha protectora y con mucha más ansiedad existencial.
"El verdadero hogar es un estado emocional de seguridad y comodidad".
Claro que sí. Es fascinante cómo este concepto nos "libera" de la necesidad material de tener un techo. Es la solución habitacional definitiva: si no puedes pagar el alquiler, medita. Si te echan de tu barrio de toda la vida porque lo han llenado de apartamentos turísticos, no te quejes; busca a alguien a quien ames y quédate a vivir en sus ojos. Seguro que el Ayuntamiento te da la licencia de habitabilidad en la mirada de tu pareja.
Conclusión (o algo así)...
En definitiva, si te sientes "en casa" tomando un café solo en un banco del parque porque no te da para más, ¡enhorabuena! Has alcanzado el nirvana inmobiliario.
Mientras el PP nos dice que el mercado se regula solo (spoiler: siempre se regula a favor del que ya tiene diez casas) y Vox se envuelve en la bandera para tapar que votan en contra de limitar precios, nosotros podemos quedarnos aquí, cultivando nuestro "hogar interior".
Porque, al final del día, ¿quién necesita una cocina funcional cuando tiene momentos de paz interior?
(Aviso: la paz interior no tiene horno, traed sándwiches).
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