El Ciclo de Gartner:guía práctica para perder dinero y la dignidad tecnológica

¿Tienes una idea mediocre pero le has puesto un nombre que suena a ciencia ficción?.

!Felicidades! Estás listo para entrar en la montaña rusa emocional preferida de Silicon Valley y de tu cuñado el que invierte en criptos.

1. El Lanzamiento (O: "Mirad, sé hacer magia")
Todo empieza con un prototipo que apenas funciona y una nota de prensa escrita con exceso de adjetivos. No hay producto, no hay clientes y, lo más importante, no hay leyes de la física que lo respalden. Pero no importa: las expectativas suben más rápido que el ego de un CEO en una charla TED. Es el momento de las "demostraciones" donde todo es posible porque, básicamente, todo es mentira.

2. El Pico de las Expectativas Infladas (O: "Seremos inmortales para el martes")
Hemos llegado a la cima. Aquí es donde los "gurús" (esas personas que cobran por predecir el pasado) aseguran que esta nueva tecnología curará la calvicie y el hambre en el mundo simultáneamente. Si no estás invirtiendo los ahorros de tu abuela en esto, eres un dinosaurio. El entusiasmo es tan alto que ya nadie se pregunta para qué sirve el invento; solo sabemos que lo queremos con luces LED.

3. El Abismo de la Desilusión (O: "Me han estafado y la culpa es del algoritmo")
La realidad tiene la mala costumbre de aparecer sin invitación. La tecnología falla, el software se cuelga y resulta que ponerle "inteligencia artificial" a una tostadora no la hace mejor, solo la hace más difícil de usar. Las expectativas caen al sótano y los mismos gurús que te vendieron la moto ahora dicen: "Yo ya sabía que esto era humo". Es el cementerio de los sueños donde las startups mueren en silencio.

4. La Rampa de Consolidación y la Meseta (O: "Bueno, al menos sirve para esto")
Si la tecnología sobrevive al bullying colectivo, llegamos a la fase aburrida. Ya no es "el futuro de la humanidad", es simplemente una herramienta que medio funciona. Aparecen productos que no explotan y la gente empieza a usar la tecnología para cosas normales, como ver fotos de gatitos o rellenar excels. Se vuelve parte del día a día, perdiendo todo su glamour y convirtiéndose en algo tan emocionante como un microondas.

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