El arte de caminar solo (y que parezca una película indie): 'Canción Tachada'
Hablemos de Luis García Montero. Ese hombre que es capaz de ir a comprar el pan y volver con tres metáforas sobre la soledad existencial y una elegía al papel de estraza. Hoy me he topado con su "Canción Tachada" y, sinceramente, me siento personalmente atacado por su capacidad para convertir un paseo nocturno de lo más común en un evento de una elegancia insoportable.
El drama de cerrar el bar...
El poema empieza fuerte: "Aquel hombre salió cuando la luna / se tendía en las manos del último minuto". Vamos, que el barman ha encendido las luces fluorescentes, ha puesto las sillas sobre las mesas y le ha dicho que ya está bien de gin-tonics. Pero claro, dicho por Montero, no es una "expulsión por horario de cierre", es un evento cósmico.
Lo que más me duele (de envidia, obviamente) es esa descripción del frío:
"Era el frío / ese orgullo de plata que cruzaba la calle"
¿Orgullo de plata? Yo cuando tengo frío solo tengo la nariz roja y un temblor que me hace parecer un Chihuahua con ansiedad. Pero García Montero no. En su mundo, el frío tiene clase, tiene porte, y probablemente viste de Ralph Lauren.
Animales fantásticos y dónde encontrarlos...
Pero esperad, que llega mi parte favorita: el "líquido leopardo de su sombra".
Por favor, un minuto de silencio por todos nosotros, simples mortales, que cuando caminamos bajo las farolas solo vemos una mancha amorfa y oscura pegada a los zapatos. Montero tiene un leopardo líquido. Es una imagen tan potente que casi te olvidas de que nos está contando, básicamente, que el protagonista se ha quedado más solo que la una.
El río: ese sospechoso habitual...
Llegamos al final y, por supuesto, aparece el río. Porque no hay poema existencialista que se precie sin un río que fluya, que sea innoble o que contamine la luz.
El veredicto: Es un poema redondo.
La crítica: Es tan condenadamente evocador que me dan ganas de salir a las tres de la mañana a buscar mi propio leopardo líquido, aunque sepa que lo único que voy a encontrar es una multa por saltarme el toque de queda emocional o un resfriado común (que no tendrá nada de "orgullo de plata").
"Canción Tachada" es la prueba de que se puede no tener libertad, no tener compañía y estar rodeado de "jardines innobles", y aun así, resultar estéticamente superior al resto del universo. Gracias, Luis, por recordarnos que nuestra soledad es mucho más fea que la tuya.
Comentarios
Publicar un comentario