UGT y el Día Mundial del Agua: cuando abrir el grifo también abre la agenda sindical
Ah, el Día Mundial del Agua. Esa jornada en la que todos descubrimos que el agua no solo sirve para beber, ducharse o discutir en verano sobre quién riega demasiado el jardín, sino también —según UGT— para explicar la desigualdad, el mercado laboral, la crisis ambiental, la precariedad, el sistema económico y, si me apuras, la alineación de los planetas. Todo fluye… menos la moderación.
UGT celebra este año la efeméride bajo el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, una frase tan esperanzadora como imaginar que con solo abrir el grifo saldrá, además de agua, igualdad salarial y convenios colectivos. Lamentablemente, los grifos siguen dando lo de siempre. Algunos, incluso, según denuncia el sindicato, dan nitratos gratis, un detalle que sin duda aporta emoción al simple acto de llenar un vaso.
El sindicato nos recuerda que 2.200 millones de personas carecen de agua potable, y que las mujeres alrededor del mundo dedican millones de horas a recogerla. Todo cierto, todo grave, todo necesario de señalar… pero uno no puede evitar notar el entusiasmo con el que UGT consigue relacionar este drama global con prácticamente cualquier reivindicación posible. Desde la falta de agua hasta la falta de empleo digno: todo cabe en el mismo caudal argumental.
En España, explica la organización, la cosa va de contaminación por nitratos y de cómo esta amenaza la salud pública y la viabilidad de sectores enteros. Y es verdad: cuando el agua se complica, la economía se complica, y quienes primero lo sufren son quienes más precariedad arrastran. Pero leer la nota tiene un efecto curioso: mezcla datos científicos serios con un tono casi épico, como si estuviéramos ante la secuela sindical de “Mad Max: Furia Hídrica”.
Luego llega el catálogo de demandas, porque ningún comunicado sería completo sin él: garantizar el acceso universal, frenar la contaminación, transformar los modelos productivos, liderazgo femenino, justicia social, derechos humanos… UGT despliega su lista como quien escribe la carta a los Reyes Magos consciente de que no va a caer todo, pero por pedir que no quede.
Y claro, la conclusión no podía ser otra: “Sin agua no hay economía posible, ni igualdad.” Una frase redonda, sí. También discutible, porque si algo demuestra la historia es que la falta de agua nunca ha detenido a nadie a la hora de generar desigualdad. Pero dicho así suena importante, sólido, irrefutable. Lo cual, probablemente, es el objetivo.
En resumen, la celebración de UGT del Día Mundial del Agua es un recordatorio útil de problemas reales y urgentes… envueltos en un paquete retórico que haría parecer al propio río Ebro un humilde arroyo a su lado. Pero así es la liturgia institucional: cada día conmemorado es una oportunidad para decirlo todo, absolutamente todo, otra vez.
Eso sí: después de leerlo, uno se queda con ganas de mirar el grifo con más respeto. No solo por los nitratos, sino porque, según UGT, abrirlo es casi un acto político.
Y quién sabe: igual la igualdad también fluye, pero todavía no se ha desatascado la tubería correspondiente.
Comentarios
Publicar un comentario