Sucede porque conviene: guía definitiva para dejar de pelear contra el universo (que siempre te gana).
Hay un momento en la vida —o varios, si eres persistente en equivocarte— en el que uno tiene que aceptar una verdad universal: el universo tiene sus planes… y tú no estabas invitado a la reunión donde los definieron.
Así es. Cada vez que algo “malo” pasa, no es que el destino te odie personalmente —aunque a veces lo parezca—, sino que sucede porque conviene. Sí, ya sé, suena a frase de taza motivacional o de alguien que hace yoga mientras te juzga pasivamente. Pero oye, funciona.
Porque, seamos sinceros, adoptar “una perspectiva más amplia” es básicamente decir:
No quiero seguir enfadándome porque claramente no está sirviendo de nada.
Y es verdad. Hay un supuesto orden en el universo; no lo ves, nadie lo ve, pero dicen que existe… así que vamos a asumir que sí, por comodidad emocional.
Aceptar lo que no puedes cambiar es fantástico… en teoría. En la práctica, solemos preferir discutir con la vida como si fuera una operadora telefónica: — Quiero hablar con el responsable de este desastre. — Ha llamado usted al universo. Todas nuestras líneas están ocupadas. Por favor, deje de insistir.
Pero si por una vez, solo una, decidieras no resistirte a lo inevitable, tal vez —y digo tal vez— te ahorrarías una buena cantidad de dramas que ni Netflix te aceptaría como guion.
Fluir con la vida suena a espiritualidad elevada, pero en realidad es simplemente reconocer que forzar las cosas nunca funciona. ¿Ejemplo? Intentar que el pan que has quemado “se quede en el punto tostado perfecto si lo raspo”. No, no funciona. Acéptalo. Tíralo. Sigue.
La vida es igual: si ya se quemó, no intentes maquillarlo. Suelta, respira… y sigue. (Preferiblemente sin echarle la culpa al universo. Él solo está haciendo su trabajo: fastidiarte para que aprendas.)
¿Puedes pensar en alguna situación reciente en la que aceptar lo ocurrido te habría dado más paz mental… y te habría evitado esa mini telenovela que montaste?
Comentarios
Publicar un comentario