¡Sorpresa! El "Informe Trump" o cómo cargarse un sumario judicial con la finura de un elefante en una cacharrería


¡Ay, amigos de la "higiénica" y "desinteresada" justicia internacional! 

Qué mañanas más bonitas se nos quedan cuando el complejo circo político-judicial nos regala funciones de gala como la que estamos viviendo. 

Hoy vengo a hablaros del último grito en el mundo del derecho-ficción: el informe de la Administración Trump sobre las andanzas de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela y cómo el juez José Luis Calama lo ha metido con calzador en el sumario de la Audiencia Nacional sobre Plus Ultra.

Para los que todavía crean en la pureza virginal de los sumarios judiciales, os recomiendo leer el impecable análisis que publican los compañeros de Diario Sabemos. 

Básicamente, nos confirman lo que cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de cinismo ya sospechaba: que construir una causa judicial a base de informes políticos extranjeros tiene las mismas garantías legales que un billete de tres euros. Pero ojo, que aquí el personal se echa las manos a la cabeza.

Vamos a categorizar este despropósito en tres cómodas entregas para que hasta el tertuliano más despistado pueda entender por qué este sumario está herido de muerte y camina directo hacia la nulidad:

1. El "Informe" que en realidad es un panfleto ideológico...
Primer punto. Nos quieren vender como "evidencia judicial irrefutable" un dossier redactado bajo el sello de la Administración Trump (sí, esa misma que destaca por su obsesión con el rigor científico y el respeto al derecho internacional, guiño, guiño). Convertir un informe de inteligencia política norteamericano, que sitúa a Zapatero como una de las "cinco cabezas" del régimen venezolano, en una prueba de cargo procesal en España es, como mínimo, de un optimismo jurídico enternecedor. Eso no es un documento judicial, hombre; es un panfleto de política exterior diseñado para el consumo de su propio electorado en Florida. Pero claro, si lo firma Washington, para algunos ya es palabra de Dios.  

2. La doctrina del "todo vale" del juez Calama...
Segundo acto de la comedia. El juez Calama recibe este caramelo envenenado y, en lugar de archivarlo en la sección de "literatura fantástica", decide incorporarlo con entusiasmo a la causa que investiga el rescate de Plus Ultra. ¿El motivo? Unos mensajes interceptados a un empresario venezolano donde, entre bromas de mal gusto y lenguaje tabernario, se sugiere "pedir ayuda a Zapatero" para hacer lobby. ¡Boom! Ya tenemos la conexión criminal del siglo. Da igual que no haya un solo rastro de pagos reales al expresidente, da igual que las "colaboradoras" mencionadas solo gestionaran una agenda. En la justicia espectáculo contemporánea, si suena bien en los titulares, se mete para el sumario.

3. El bumerán de la nulidad (Dándole la razón a la lógica)...
Y aquí viene el giro dramático que el artículo de Diario Sabemos diagnostica con precisión quirúrgica: el tiro por la culata. Al introducir un informe de origen tan flagrantemente político, contaminado por intereses geopolíticos extranjeros y carente de las garantías procesales que exige nuestra legislación, el juez no ha apuntalado la causa; la ha dinamitado desde dentro. Están sirviendo en bandeja de plata la causa de nulidad a las defensas. Cualquier tribunal superior con un mínimo de apego al Estado de Derecho (y no al estado de opinión de Twitter) va a tener que tumbar este castillo de naipes por vulneración de garantías fundamentales.

En conclusión: gracias, señor juez, y gracias a los guionistas de la Casa Blanca. En su desesperado intento por cazar la pieza mayor y estirar el chicle de la trama venezolana, han creado un monstruo procesal tan defectuoso que se va a caer solo. 

Al final, los defensores de la "ley y el orden" van a ser los responsables de que todo quede en agua de borrajas por pura incompetencia y sectarismo.

Preparen las palomitas, porque cuando empiece el festival de las nulidades, las risas se van a escuchar desde Madrid hasta Caracas. 

¡Que sigan jugando a los espías!

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