"¡Qué tragedia! La justicia argentina se empeña en eso de tener derechos laborales"
¡Hola a todos los entusiastas de la "libertad"! Bienvenidos de nuevo a mi rincón de escepticismo y café amargo.
Hoy me he levantado con ganas de leer sobre Argentina, ese maravilloso experimento social donde el concepto de "derecho laboral" parece estar siendo reescrito por alguien que claramente odia los fines de semana y la estabilidad mental.
Me topé con una noticia de mi UGT (sí, esos que se preocupan por cosas tan pasadas de moda como los convenios) que cuenta cómo la acción sindical ha logrado frenar, al menos de momento, la motosierra de Milei en el ámbito laboral.
¡Qué tragedia, amigos! Pobre Javier. Él solo quería "liberarnos" de la pesada carga de las indemnizaciones por despido y de la molesta protección contra la arbitrariedad patronal.
Al parecer, la justicia argentina —que todavía no ha recibido el memorándum de que las leyes son solo sugerencias estéticas— ha suspendido el capítulo laboral de su mega-DNU.
¿Se imaginan qué horror? Los sindicatos, en un despliegue de egoísmo absoluto, han decidido que trabajar 12 horas diarias sin que cuenten las horas extra o que te puedan echar por participar en una huelga no es exactamente lo que ellos llaman "progreso".
¡Qué gente más cerrada de mente! Con lo bien que le vendría a la economía que el trabajador promedio viviera en un estado de pánico constante y semi-esclavitud.
Mi UGT celebra que la CGT argentina esté dando la batalla. Dicen que es una "victoria de la democracia". Yo prefiero verlo como un inconveniente técnico en el plan maestro de convertir a Argentina en el primer parque temático anarcocapitalista del mundo, donde la única ley de protección al trabajador sea "rézale a la mano invisible del mercado y espera que no te abofetee".
Es fascinante ver cómo se defiende la idea de que para que un país crezca, lo primero que hay que podar es la dignidad de quienes lo hacen funcionar. Milei debe de estar ahora mismo gritando "¡Afuera!" a su almohada mientras piensa cómo saltarse a los jueces. Porque ya sabemos que, en el manual del buen libertario, la división de poderes es genial... hasta que el poder judicial te dice que no puedes tratar a los empleados como si fueran consumibles de una impresora barata.
En fin, seguiremos informando mientras queden sindicatos en pie o hasta que me privaticen este blog y tenga que pagar un canon por cada sarcasmo.
¡Hasta la próxima, si es que el mercado no decide que leer blogs es una ineficiencia que debe ser eliminada!
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