¡Paren las rotativas! España se rompe (otra vez) por culpa de la humanidad
Vayan sacando los búnkeres, desempolvando las banderas de balcón y preparando las sales para el desmayo colectivo. Ha ocurrido lo impensable: el Gobierno ha aprobado el Real Decreto para la regularización extraordinaria de personas extranjeras. Sí, habéis leído bien. En lugar de levantar muros con fosos de cocodrilos o poner muros de metacrilato en el Mediterráneo, se les ocurre la "locura" de reconocer derechos a quienes ya viven y trabajan aquí.
¡Qué escándalo! (Léase con voz de Cayetana). Me imagino los despachos de la calle Génova y las oficinas de Vox ahora mismo. El ambiente debe de estar más tenso que el cuello de una tortuga. ¿Cómo se atreven a dar papeles a gente que contribuye a la economía? ¿Dónde queda ese deporte nacional de tener a personas en la sombra, explotadas y sin derechos, para que el sistema siga funcionando pero sin que se note mucho?
Para el PP, esto será, sin duda, otro paso hacia la "disolución de la nación". Porque claro, integrar formalmente a miles de personas en el sistema de Seguridad Social es malísimo para las cuentas, ¿verdad? Es mucho mejor que sigan en la economía sumergida, donde no cotizan pero sí producen beneficios para los de siempre. ¡Qué falta de visión de Estado, por Dios!
Y de Vox ni hablemos. Ya estarán redactando el tuit número 4.500 sobre la "invasión" y el "efecto llamada". Porque todos sabemos que alguien cruza un océano o un desierto jugándose la vida solo porque ha leído el BOE un martes por la mañana. ¡Claro que sí, genios! Su lógica es infalible: si ignoramos a la gente, la gente deja de existir. Magia potagia política.
UGT se suma a la "fiesta de la cordura". Para colmo de males para la derecha rancia, resulta que mi UGT ha salido a valorar la medida de forma positiva. ¡Lo que faltaba! Un sindicato pidiendo que se regularice a trabajadores para que tengan derechos laborales y no se hunda el mercado de trabajo por culpa de la precariedad extrema. ¿Pero qué se han creído?...
Dice mi UGT que esto es una cuestión de "justicia social y decencia". ¡Habráse visto tanta osadía! ¿Desde cuándo la decencia es un criterio para legislar? Donde se ponga un buen discurso del miedo y una buena dosis de exclusión, que se quite la humanidad y el sentido común.
En resumen...
Damos la bienvenida a esta medida, aunque solo sea por ver las caras de indignación en la bancada de la derecha. Regularizar es de valientes, de gente que entiende que la realidad no se puede tapar con un dedo (ni con una concertina).
Así que, queridos amigos del "apocalipsis migratorio", respiren hondo.
España no se ha roto hoy.
Lo que se ha roto es un poquito el muro de la hipocresía que permitía tener a vecinos de primera y trabajadores de segunda.
¡A seguir rabiando, que la justicia social les sienta fatal al cutis!
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