¡Manos fuera de nuestras vidas! La asquerosa ofensiva judicial contra el derecho a morir dignamente

Es inadmisible, indignante y produce una profunda náusea ver hasta dónde están dispuestos a llegar los guardianes de la moral rancia de este país. 

Justo cuando pensábamos que la sociedad avanzaba en derechos y en la conquista de la dignidad individual, el ala más reaccionaria de la justicia y la política vuelve a enseñarnos los dientes.

La Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (DMD) acaba de publicar un comunicado que suscribo de principio a fin, con toda la rabia de quien se niega a que le tutelen el dolor. 

Ante la infame maniobra que abre la puerta a que familiares o terceras personas recurran judicialmente la concesión de la eutanasia, yo lo tengo claro: la eutanasia es un derecho personalísimo.

¿Pero qué se han creído? 

¿Quién carajos se creen que son el PP, Vox y toda la maquinaria ultraconservadora que los aplaude para meterse en la cama de un enfermo terminal?

La ley es clarísima y protege la autonomía de quien padece un sufrimiento irreversible, constante e intolerable. El proceso ya cuenta con filtros rigurosos: el médico responsable, el médico consultor y la Comisión de Garantía y Evaluación. 

Pero para los inquisidores del siglo XXI, eso no es suficiente. No les basta con imponer sus dogmas religiosos y su estrechez mental mientras están sanos; pretenden perpetuar el calvario de personas que libremente han decidido poner fin a su agonía, obligándolas a ser víctimas por partida doble: de su enfermedad y de su propia familia.

Es de una crueldad extrema, de un sadismo político repugnante. 

El PP y Vox, con su sempiterna obsesión por controlar los cuerpos y las vidas ajenas, celebran estas grietas judiciales que solo buscan una cosa: dilatar los procesos, asustar a los médicos y torturar psicológicamente a quienes están en un contexto eutanásico. 

Quieren que los últimos días de una persona se conviertan en una guerra en los juzgados porque para su moral hipócrita es mejor el dolor eterno que la libertad.

Desde este blog me sumo al grito de rabia de DMD. 

No vamos a dar ni un solo paso atrás. Mi vida es mía. Mi cuerpo es mío. Y mi muerte, si las circunstancias me llevan a sufrir de forma intolerable, será una decisión estrictamente mía. 

Ningún juez, ningún familiar fanatizado y, desde luego, ningún político miserable del PP o de Vox va a decidir por mí.

¡Basta ya de imponer vuestra religión y vuestro control autoritario sobre nuestro sufrimiento! 

La eutanasia es libertad. 

Y vuestra oposición solo demuestra una cosa: vuestra total falta de humanidad.

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