La inflación, ese "pequeño bache" que solo tú (y no ellos) vas a pagar

¡Qué alegría, qué alboroto! Otro día más en nuestra maravillosa democracia de escaparate, donde los precios suben por el ascensor y nuestros salarios se quedan esperando en el portal porque no tienen ni para el código del portero automático.

Hoy me he despertado con la "sorprendente" noticia de que UGT le ha pedido al Gobierno más medidas urgentes para paliar los efectos de la inflación. ¡Vaya! No me lo esperaba. 

Pensaba que con los aplausos en los balcones y las palmaditas en la espalda de los ministros ya teníamos la nevera llena de caviar y los depósitos de gasolina hasta los topes.

Pero analicemos este cuadro costumbrista de la España del siglo XXI, porque no tiene desperdicio:

1. La Burguesía y el arte de "ajustarse el cinturón" (el tuyo). Es conmovedor ver a las grandes empresas presentar beneficios récord mientras te explican, con una gráfica muy bonita en el telediario, que el aceite de oliva ahora es un artículo de lujo equiparable a un Picasso. ¡Pobres empresarios! ¿Cómo van a mantener sus yates si no nos cobran la barra de pan a precio de oro? La patronal está sufriendo muchísimo, se les nota en el brillo de sus gemelos de oro mientras nos piden "moderación salarial". Traducción: "Tú come menos, que a mí me gusta mucho mi ritmo de vida".

2. El Gobierno y sus cartas debajo de la manga. Luego tenemos a nuestro querido Gobierno. Esos expertos en el ilusionismo político que siempre parecen estar a punto de hacer algo, pero se quedan en el "estamos evaluando". Nos dicen que están poniendo toda la carne en el asador, pero se les debe de haber olvidado encender el fuego, porque aquí lo único que se está quemando es el ahorro de las familias trabajadoras.
¿Poner todas las cartas sobre la mesa? ¡Por favor! Eso sería de mala educación. Es mucho mejor guardar los ases para las próximas elecciones y, mientras tanto, lanzar medidas de maquillaje que brillan mucho pero no tapan las ojeras de quien no llega a fin de mes. Intervenir los beneficios caídos del cielo de las eléctricas debe de ser algo "muy complejo", tan complejo que parece que prefieren que sigamos nosotros mirando al cielo para ver si llueve dinero.

3. El eterno sacrificio de los mismos de siempre. Lo más fascinante de todo este circo es la narrativa oficial: todos tenemos que arrimar el hombro. Pero, curiosamente, el hombro del obrero está ya dislocado de tanto arrimar, mientras que el hombro de la alta esfera financiera parece estar recibiendo un masaje con aceites esenciales en un spa de cinco estrellas.
Es curioso cómo la inflación siempre es una "crisis global" cuando se trata de subir los precios, pero una "responsabilidad individual" cuando pides que tu sueldo no valga un 10% menos que el año pasado. El sistema es impecable: los beneficios se privatizan para que cuatro señores con puro se compren otra mansión, y las pérdidas se socializan para que tú decidas si este mes pagas la luz o compras carne.

En conclusión: mi UGT pide medidas, el Gobierno promete estudios y la burguesía se ríe en nuestra cara desde la cubierta de sus barcos. Mientras tanto, nosotros seguiremos aquí, practicando el noble arte de la fotosíntesis para ver si así ahorramos en el supermercado.

Porque ya sabéis, en este país, si no te llega para comer, siempre puedes alimentarte del orgullo de saber que los beneficios del IBEX 35 van viento en popa. 

¡Salud y paciencia, que la vamos a necesitar!

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