Hantavirus a bordo: el apocalipsis que PP y Vox intentan venderte (mientras los profesionales hacen su trabajo)

¿Os habéis enterado ya? 

Según los estrategas del pánico en redes sociales y ciertos profetas del desastre con sede en Génova y Bambú, el fin del mundo ha llegado a España en forma de hantavirus a bordo de un crucero. 

Ya casi estoy esperando a que Isabel Díaz Ayuso convoque una rueda de prensa de urgencia para declarar la Comunidad de Madrid "Territorio Libre de Roedores Comunistas", echarle la culpa a Pedro Sánchez de la mutación del virus y, de paso, intentar privatizar el suministro de trajes de protección EPI en algún contrato opaco con un familiar. 

O quizás Vox, en su eterna lucha contra todo lo de fuera, proponga construir un muro submarino para que los virus extranjeros no invadan nuestras puras y soberanas aguas.

El nivel de los bulos y la histeria que están intentando sembrar estas formaciones políticas (y sus palmeros mediáticos) es de campeonato. Utilizan el miedo como herramienta porque, claro, cuando tu modelo es precarizar la sanidad pública y asfixiar los servicios esenciales de todos, lo más útil para distraer la atención es gritar que viene el lobo... o en este caso, el hantavirus.

Frente a esta patética campaña de desinformación, mi UGT ha tenido que salir a poner un poco de cordura en un reciente comunicado, y en este blog no puedo estar más de acuerdo con ellos. ¡Qué manía con intentar tensionar a la sociedad y, sobre todo, faltarle al respeto a los profesionales que de verdad saben lo que hacen!

Porque, oh sorpresa para la ultraderecha tuitera: las decisiones sobre cómo gestionar la llegada de los pasajeros de este buque no se toman a base de encuestas ni de tertulias incendiarias, sino que responden a estrictos protocolos internacionales, a la ciencia y al rigor técnico. 

En España tenemos profesionales sanitarios, de emergencias, de transporte y de seguridad pública que están altamente cualificados. Son la misma gente que lleva años sosteniendo el sistema de salud que la señora Ayuso y compañía se empeñan en desmantelar.

Mientras algunos políticos se dedican a soltar bilis y teorías conspiranoicas desde su sillón para arañar un par de votos, los trabajadores públicos están en primera línea garantizando nuestra seguridad frente a una amenaza que, según las autoridades sanitarias, supone un riesgo "muy bajo" para nuestra población.

Y ya que hablamos de seguridad real y no de alarmismo barato, UGT recuerda en su comunicado algo fundamental que a la derecha siempre le da sarpullido: los derechos laborales. Ante cualquier situación, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (esa Ley 31/1995 que a algunos les gustaría derogar para que trabajemos sin red) está ahí para garantizar que quienes nos protegen cuenten con sus equipos de protección individual. Es más, la ley ampara el derecho a paralizar la actividad si hay un riesgo grave e inminente para la vida de los trabajadores. Eso sí es proteger a la gente, y no lanzar tuits catastrofistas en mayúsculas.

Así que, desde este rincón, me sumo al llamamiento de UGT: hagamos caso a quienes piden rigor, responsabilidad y respeto. 

Apaguemos el ruido de los "cayetanos" del pánico, confiemos en la ciencia, en nuestra sanidad pública y en los trabajadores y trabajadoras que, una vez más, nos demuestran por qué los servicios públicos son el mayor tesoro de este país.

El hantavirus está bajo control y no va a destruir España. 

La estupidez, el desmantelamiento de lo público y los bulos de la derecha, sin embargo, sí que son un virus bastante más peligroso y persistente.

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