Guía para alcanzar la Iluminación Mental (o morir en el intento)

¡Buenas noticias! Según este papelito de espiral, tu salud mental es "muy importante". Seguro que no lo sabías mientras mirabas el techo a las 3 de la mañana cuestionando cada decisión de tu vida desde el jardín de infancia. 

Pero no temas, aquí está la receta mágica para ser feliz:
Acepta tus emociones: ¿Te sientes como si te hubiera pasado un camión por encima emocionalmente? ¡Acéptalo! Abrázalo. Si te sientes abrumado, simplemente "busca ayuda". Es tan fácil como encontrar un trébol de cuatro hojas en un desierto o una cita con un psicólogo de la seguridad social antes del año 2030.

Habla con un amigo: porque nada ayuda más a una amistad que soltarle un monólogo existencial de dos horas sobre tus traumas a alguien que solo quería preguntarte si viste el partido ayer. ¡Diversión para todos!

La tríada del éxito: come lechuga, corre como si te persiguiera un cobrador de deudas y duerme como un bebé (aunque los bebés se despiertan llorando cada tres horas, así que la analogía es perfecta). Si no tienes energía, claramente es porque no hiciste suficientes sentadillas hoy.

Evita el alcohol y las drogas: qué aguafiestas. Básicamente te están diciendo que enfrentes la cruda realidad a cara descubierta, sin filtros ni anestesia. Un plan sin fisuras.

Respira profundo: porque, como todo el mundo sabe, el oxígeno es el enemigo natural de la depresión clínica y el estrés crónico. Si el mundo se desmorona, solo inhala, exhala y visualiza una cascada. 

Si la ansiedad persiste, es que no estás meditando con la suficiente "intensidad espiritual".

Busca ayuda profesional: si después de comer brócoli, hablar con tu primo el despistado y respirar como un fuelle sigues sintiéndote mal, entonces —y solo entonces— busca a un profesional.

En resumen: si estás triste, deja de estarlo. ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valentín González Prieto: hoy, en la supraconciencia, vuelve a cumplir años

Trazado arquitectónico para un campesino en el Oriente Eterno: el taller resiste, pero mis columnas se oxidan, Valen.

La invisibilidad de mi lucha. Más allá del "yo te veo muy bien".