Dos ruedas, cinco personas y un decreto militar: El Zen del tráfico asiático
Si alguna vez has sentido que tu vida es demasiado tranquila y que tus niveles de adrenalina están peligrosamente bajos, olvida el puenting.
Lo que tú necesitas es cruzar una calle en Saigón. Según este revelador texto, en Vietnam 9 de cada 10 vehículos son motocicletas. Eso significa que si ves algo con cuatro ruedas, probablemente es un error de la simulación o un camión que se ha perdido buscando el siglo XX.
Pero si Vietnam te parece "demasiado organizado" con su 86% de motos, espera a llegar a Nom Pen. Allí, la proporción es casi de una moto por habitante. Lo fascinante no es la cantidad, sino el uso creativo del espacio. ¿Para qué pagar un autobús escolar cuando puedes practicar "exhibiciones de equilibrismo" con cinco personas sobre un solo motor de 110cc?
Es una eficiencia envidiable:
Papá conduce.
Mamá sostiene al bebé y la compra.
Tres primos van colgados de los espejos retrovisores.
Y probablemente lleven una nevera atada al guardabarros.
Es el Cirque du Soleil, pero con emisiones de CO2 y sin red de seguridad.
Rangún: Donde el silencio es ley (literalmente)
Y justo cuando crees que el sudeste asiático es un enjambre infinito de motores de dos tiempos, llegamos a Rangún. Allí, la junta militar decidió que las motos eran demasiado... no sé, ¿rápidas? ¿Ruidosas? ¿Divertidas? Por decreto, se acabaron las motos.
En su lugar, tienen trishaws. Imagina el cambio: pasas de esquivar una marea de acero a 60 km/h a ser adelantado por un señor en un triciclo a pedales que lleva más frutas que un supermercado. Es el equivalente urbano a pasar de un concierto de heavy metal a una clase de yoga obligatoria.
Eso sí, el tráfico sigue siendo "agobiante". Claro, porque no hay nada más estresante que un atasco de bicicletas donde el único motor es el gemelo derecho de un señor de sesenta años.
En fin, la lección es clara: si quieres sentirte vivo, vete a Saigón y reza. Si quieres ver cómo cabe una familia entera en una Vespa, Nom Pen es tu sitio.
Pero si lo que buscas es que el tráfico sea tan lento que puedas ver crecer la hierba entre semáforo y semáforo, Rangún te espera con sus pedales listos.
Comentarios
Publicar un comentario