20 años de la Convención de Discapacidad: Para algunos, la "Libertad" sigue siendo solo tomar cañas


Hoy me he levantado leyendo el último manifiesto de UGT por el 20º Aniversario de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. 

Veinte añazos, se dice pronto. Dos décadas desde que a nivel internacional se decidió que las personas con discapacidad merecen un enfoque basado en los derechos humanos y no en la caridad de toda la vida. 

Un avance histórico, dice UGT. Y tienen toda la razón del mundo. Lo malo es que parece que a algunos este memorándum de hace 20 años todavía se les ha quedado atascado en la bandeja de Spam.

Sí, hablo de nuestros grandes paladines de la "Libertad" con mayúsculas: el Partido Popular, Vox y nuestra queridísima Isabel Díaz Ayuso.

Según el manifiesto de UGT, es fundamental dejar atrás de una vez por todas el "modelo asistencialista". Ya sabéis, ese modelo tan del gusto de la derecha y extrema derecha donde los derechos blindados y universales no existen, pero oye, qué bonita y qué fotogénica queda la gala benéfica anual para repartir limosna y sonrisas de superioridad moral. 

Para mi sindicato, y para cualquier persona con dos dedos de frente, la discapacidad es una cuestión de derechos humanos, de empleo inclusivo y de calidad, de educación y de acceso a una vivienda en condiciones.

Pero claro, vete tú a explicarle esto a Ayuso. Para ella y su gobierno, la "libertad" es que puedas irte de cañas a una terraza de Chamberí y no cruzarte con tu ex. 

Que esa terraza no tenga rampa de acceso, que el transporte público para llegar a ella sea una yincana de barreras arquitectónicas, o que la persona con discapacidad sufra tasas de inactividad laboral brutales porque el mercado ordinario le cierra las puertas... bueno, eso son "pequeñeces" de progres amargados. ¡Lo importante es que no hay comunismo!

Y luego tenemos a Vox y al PP nacional, siempre tan preocupados por "los problemas reales de los españoles". Al parecer, garantizar la accesibilidad universal o combatir la discriminación múltiple que sufren las mujeres y niñas con discapacidad (algo en lo que UGT hace especial hincapié y con mucha razón) no es lo suficientemente "patriótico" para ellos. 

Es mucho más urgente inventarse guerras culturales, censurar obras de teatro o recortar en los servicios públicos que precisamente garantizan la autonomía de estas personas.

Para este bloque conservador, pedir que se cumpla de manera efectiva la normativa contra la discriminación o exigir estrategias reales de empleo debe sonar a expropiación soviética. Total, ¿para qué quieren políticas de inclusión laboral reales y leyes sólidas si les pueden dar una palmadita paternalista en la espalda?

UGT lo deja clarísimo en su manifiesto: necesitamos reforzar el compromiso político, usar el Diálogo Social para impulsar políticas inclusivas de verdad y asegurar que las personas con discapacidad sean reconocidas como parte activa de la sociedad, con plena autonomía.

Así que, desde este humilde rincón, me sumo punto por punto a las reivindicaciones de UGT. Ya va siendo hora de que entendamos que los derechos fundamentales no son un favor caritativo que nos hace la administración de turno. A ver si al PP y a Vox se les empieza a caer la careta de la "libertad" de cartón piedra y entienden que, sin inclusión real, sin accesibilidad universal y sin empleo digno, su famosa libertad no es más que un privilegio para los que no necesitan rampa.

¡Nos leemos en el próximo post! 

Dejadme en los comentarios qué opináis de este "esfuerzo" titánico de algunos políticos por ignorar los derechos humanos básicos en pleno 2026.

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