La vida es una montaña rusa (y yo tengo vértigo)
Dice Pedro Vallín en la faja del libro que es "conmovedor hasta la lágrima y divertido hasta la carcajada". O sea, que es el equivalente literario a una crisis de ansiedad en mitad de un cumpleaños infantil. Ese punto exacto donde no sabes si pedir un psicólogo o un gin-tonic, pero terminas haciendo las dos cosas porque, bueno, el parque está cerrando y hay que liquidar existencias.
El arte de ser "hija de" (y sobrevivir para escribirlo)
Ángeles Caballero se estrena con un "debut deslumbrante" que nos habla de lo que nadie quiere poner en Instagram: el cuidado de los padres, el deterioro y esa extraña etapa de la vida donde pasas de que te limpien los mocos a limpiárselos tú a ellos.
Es un libro sobre la familia, esa institución que amamos tanto como detestamos cuando nos preguntan por tercera vez si ya sabemos cómo usar el mando de la tele. La autora disecciona la decadencia con una elegancia que ya me gustaría a mí tener cuando me miro al espejo un lunes por la mañana.
¿Por qué leerlo? (Además de para parecer intelectual en el metro).
Por el prólogo: Lo escribe Jorge Javier Vázquez. Sí, ese Jorge Javier. Si esperabas un tratado de metafísica kantiana, vas mal. Aquí venimos a hablar de la vida, de la de verdad, la que tiene manchas de café y facturas sin pagar.
Por el humor: Porque si no nos reímos de que nos estamos haciendo viejos y de que nuestros padres se han convertido en adolescentes rebeldes sin causa (pero con reuma), ¿qué nos queda? ¿El yoga? Por favor.
Por la bofetada de realidad: El título es una metáfora tan obvia que duele. Los parques cierran, las luces se funden y la entrada era carísima para lo poco que duró el viaje.
Veredicto final: Ángeles Caballero ha escrito un libro que es como ese amigo que te dice las verdades a la cara pero luego te invita a una caña. Es tierno, es ácido y es, sobre todo, un recordatorio de que aunque el parque cierre, siempre nos quedará el parking para comentar la jugada.
Si buscas una lectura que te haga sentir que no eres el único que está un poco harto de todo pero que aún así encuentra gracia en el caos, cómpralo.
Si buscas un manual de instrucciones para Disneyland, te has equivocado de estante, campeón.
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