"La Ley n.º 1: Un Monumento a la Obviedad (y a la Procrastinación)"

¿Alguna vez han sentido esa imperiosa necesidad de complicar lo simple, de envolver un perogrullo en seda jurídica y de encontrar el "lado positivo" hasta en un pie de atleta? Pues bien, la "Ley n.º 1" ha llegado para institucionalizar esta noble y agotadora práctica.

La verdad, hay que tener un tipo especial de optimismo —o quizás simplemente muchas horas libres y poco que hacer— para redactar una ley que reza: "Todas las situaciones, condiciones y vicisitudes pueden ser una oportunidad...". ¡Bravo! ¡Acaban de descubrir el "carpe diem" para gente que prefiere los trámites burocráticos a la acción!.

Esta ley no es más que un monumento a la procrastinación disfrazado de "análisis profundo". ¿Se te pinchó una goma en la autopista? ¡No llames a la grúa, hombre de poca fe! Tienes ante ti una "situación" y una "vicisitud" que debes "estudiar en detalle". ¿Es la falta de aire una oportunidad para reconectar con el elemento eólico? ¿Acaso la ubicación en la orilla de la carretera te permitirá estudiar la flora local mientras tus hijos lloran desesperados? ¡El detalle es clave, amigos!.

Y luego está la guinda del pastel: "por ello, cada circunstancia y lugar deben ser estudiados en detalle". Esta es la frase favorita de cualquier buócrata que se precie. "Lo siento, señor Pérez, no podemos procesar su solicitud de subsidio hasta que hayamos analizado en detalle la 'circunstancia' de su desempleo y el 'lugar' exacto de su sofá donde lo descubrimos".

El autor de esta ley es la misma persona que, ante un naufragio, te dice que es una oportunidad única para aprender a pescar a mano y practicar la meditación bajo el agua. Es el tipo de positividad tóxica que te hace querer arrojar el reglamento por la ventana (un acto que, sin duda, requeriría un estudio detallado de la aerodinámica del papel y la ubicación de las macetas de abajo).

En resumen, la "Ley n.º 1" es un manual para complicarse la vida, una licencia para demorarse en lo evidente y una oda a la pedantería. Así que la próxima vez que se encuentren en una "circunstancia" difícil, tómense su tiempo, "estudien cada detalle" y, por favor, no se olviden de subrayar las partes importantes.

Quién sabe, quizás 34 personas más también encuentren que esa vicisitud es una oportunidad... para reírse de lo absurdo de la burocracia del pensamiento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Valentín González Prieto: hoy, en la supraconciencia, vuelve a cumplir años

Trazado arquitectónico para un campesino en el Oriente Eterno: el taller resiste, pero mis columnas se oxidan, Valen.

La invisibilidad de mi lucha. Más allá del "yo te veo muy bien".