Geopolítica para principiantes: el sindicato que susurraba a los misiles

¿Alguna vez te has despertado con una angustia existencial, mirando al techo y pensando: "Por favor, que alguien ponga orden en el tablero geopolítico de Oriente Medio, pero que sea un sindicato español"? Pues hoy es nuestro día de suerte.

Resulta que hemos decidido tomarnos un respiro entre convenio y convenio para solucionar, así de pasada, la tensión nuclear y militar entre Washington y Teherán. 

Porque, admitámoslo, ¿qué son décadas de conflicto religioso, intereses petrolíferos y embargos económicos frente a una nota de prensa bien redactada desde una oficina en Madrid?

En un comunicado que pasará a la historia de la diplomacia internacional (justo al lado de los tratados de Westfalia o los acuerdos de Camp David), desde UGT "exigimos" consolidar el alto el fuego. 

Me imagino a los asesores de seguridad nacional de la Casa Blanca y a los ayatolás en Qom deteniendo el lanzamiento de misiles en seco al leer el tuit:
"¡Paren todo, muchachos! Que dice Pepe que hay que priorizar la paz y el empleo.

Guardad los drones, que no hemos tenido en cuenta el impacto en el sector servicios de Cuenca."

Lo que más me fascina de este movimiento estratégico es la capacidad de conectar puntos que el resto de los mortales, en nuestra ignorancia, no vemos:

Priorizar la paz: un concepto revolucionario. Seguro que a nadie en la ONU se le había ocurrido que la paz es mejor que la guerra. Menos mal que mi sindicato ha venido a poner el punto sobre la i.

Priorizar el empleo: porque nada dice "estabilidad en el Golfo Pérsico" como una buena política de reducción de jornada y un subsidio de desempleo digno. Estoy convencido de que los Guardianes de la Revolución en Irán están muy preocupados por cómo afecta la tensión bélica a la campaña de la fresa en Huelva.

El tono de "exigencia": me encanta que "exijamos". No sugerimos, no pedimos.. exigimos. Es esa autoridad moral que te da el saber que, si Irán no cumple, en mi UGT podríamos convocarles una huelga de brazos caídos en las centrales de enriquecimiento de uranio.

Es enternecedor ver que, mientras en España seguimos con nuestras minucias (ya sabéis: precariedad, vivienda imposible, salarios que no llegan al día 20), nuestro sindicato tiene la energía necesaria para ejercer de Casco Azul honorífico.

A partir de ahora, cuando tenga un problema con mi jefe, no iré a quejarme. Les pediré que, por favor, me gestionen también el conflicto de Taiwán o que le mande un correo a Putin para que se porte bien. 

Visto lo visto, parece que tenemos línea directa con el destino del mundo.

Próxima parada: exigiremos que la NASA encuentre agua en Marte para mejorar las condiciones de los regadíos en Murcia.

Seguiremos informando.

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