El Metro de Madrid ya no es un transporte, es un centro logístico (y tú eres el estorbo)


Bienvenidos a la vanguardia del transporte suburbano, o como le gusta llamarlo a la Puerta del Sol, el "Metro del Futuro". 

Un futuro brillante, metálico y, sobre todo, lleno de cajas de cartón. Mientras tú esperas en el andén de la Línea 6, apretujado entre el hombro de un desconocido y el vaho del de al lado, puedes consolarte pensando que, aunque tú no quepas en el vagón, tu último pedido de Amazon dormirá plácidamente en un flamante locker.

La última genialidad del Gobierno de Ayuso es convertir las estaciones en sucursales de paquetería. La lógica es aplastante: si el tren tarda diez minutos en llegar y viene tan lleno que no puedes subir, al menos tendrás tiempo de sobra para recoger esos calcetines que pediste ayer.

Lo más fascinante de esta "revolución" no es la tecnología, sino la filantropía empresarial invertida: el Metro cederá espacio público gratis durante tres años para que empresas privadas instalen sus negocios.

Es una jugada maestra de gestión: el espacio que pagamos todos con nuestros impuestos se regala para que otros facturen, mientras el usuario sigue pagando el abono para disfrutar de la experiencia inmersiva de una lata de sardinas en hora punta.

Parece que en la Consejería de Transportes confunden las necesidades de los madrileños con el catálogo de una feria de innovación logística. 

Resulta curioso que la "receta" para un metro de calidad sea el secreto mejor guardado del mundo, cuando en realidad es tan simple como invertir en lo público. No hace falta ser un gurú de Silicon Valley para saber que lo que falta son maquinistas, más trenes en circulación y una infraestructura que no deje fuera a las personas con movilidad reducida.

Pero claro, mantener escaleras mecánicas o contratar personal no queda tan bien en un post de Instagram como hablar de "nodos logísticos inteligentes". Es mucho más sencillo regalar el suelo de todos y esperar que la "mano invisible del mercado" nos lleve a casa, aunque sea metidos en una caja de cartón con etiqueta de envío urgente.

Al final, el mensaje es claro: si quieres un servicio eficiente, rápido y que no te falle, hazte paquete. 

A ellos, al menos, les están reservando su sitio en la estación.

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