El Apocalipsis a la vuelta de la esquina (y nosotros con estos pelos)

Parece que el 2026 ha decidido que vivir en una "tensión constante" era demasiado aburrido y ha pasado directamente a la fase de "ataque permanente". ¡Qué detalle! Justo cuando pensábamos que lo más peligroso de la semana sería el precio del aceite de oliva, resulta que estamos al borde de un conflicto global que hace que las películas de Michael Bay parezcan documentales de meditación trascendental.

Es fascinante ver cómo Oriente Medio se ha convertido en ese grupo de WhatsApp familiar del que nadie se puede salir, pero donde todos se lanzan proyectiles en lugar de bendiciones matinales.

Lo cierto es que nuestra capacidad de indignación está trabajando horas extras. Tenemos un menú de degustación geopolítica que es para echarse a temblar:
Bombardeos "con estilo": EE. UU. e Israel parecen haber confundido el derecho internacional con una sugerencia de ChatGPT. 

Sus bombardeos "quirúrgicos" (que siempre terminan necesitando mucha "cirugía reconstructiva" para las ciudades) son ese recordatorio de que la legalidad internacional es como la dieta de lunes: algo que todos mencionan pero nadie cumple.

El club de los Ayatolás: por otro lado, tenemos al régimen de los ayatolás, esos señores tan simpáticos que confunden la democracia con el tiro al blanco y la igualdad de las mujeres con algo que hay que enterrar bajo siete capas de tela y represión.

Unos "encantos" que, por lo visto, creen que la paz mundial se construye a base de silenciar a su propio pueblo.

Lo más enternecedor de esta situación es la lógica aplastante que impera: "Como ellos son malos, yo te bombardeo a ti, que pasabas por allí". Es la diplomacia del patio de colegio, pero con ojivas nucleares. 

Nada justifica el asesinato de inocentes, pero oye, parece que los presupuestos militares tienen una cláusula de "úselo o piérdalo" que nadie quiere desaprovechar.

Mientras tanto, el pueblo palestino sigue esperando que alguien, además de los poetas y los manifestantes de sábado por la tarde, se acuerde de que el término "genocidio" no debería ser una palabra que se usa para describir el paisaje cotidiano.

¿Qué podemos hacer? (Aparte de entrar en pánico)...

Como la Tercera Guerra Mundial parece que no se va a cancelar por falta de presupuesto, la plataforma PararLaGuerra.es ha decidido que ya basta de ver el fin del mundo desde el sofá.

Nota para el lector: Si estás cansado de que la "paz justa y duradera" sea un unicornio que nadie ha visto, quizá sea el momento de mover el esqueleto.

La cita es el sábado 14 de marzo.

Sí, ese día en el que normalmente te dedicarías a procrastinar, tienes una cita en alguna de las 150 poblaciones que se han dado cuenta de que el belicismo no se cura con un tuit enfadado.

Desde la confederación de UGT nos adherimos al manifiesto porque, sinceramente, entre el aumento del gasto militar y la inestabilidad global, a las clases trabajadoras solo nos va a quedar de herencia un búnker de cartón.

¿Quieres ser parte de la solución o prefieres esperar a que el próximo misil tenga tu nombre escrito en Comic Sans?...

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Sal a la calle: Porque los derechos no se defienden con teletrabajo.

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